Meta busca captar hasta 95.000 millones de dólares mediante una combinación de emisiones de acciones para financiar su expansión en inteligencia artificial. La matriz de Facebook e Instagram anunció una primera operación de unos 35.000 millones y prevé poner en marcha más adelante un programa que podría aportar otros 60.000 millones.
La decisión llega mientras los inversores examinan con creciente cautela el coste de la carrera por la IA y se preguntan si las enormes inversiones de las grandes tecnológicas terminarán generando beneficios proporcionales. Para Meta, dirigida por Mark Zuckerberg, el acceso a más capital debe sostener el desarrollo de modelos, productos y centros de datos con una elevada demanda de capacidad de cálculo.
Una primera emisión de 35.000 millones
La primera ronda contempla la emisión de 22.500 millones de dólares en acciones ordinarias y aproximadamente 12.500 millones en acciones preferentes. Estos últimos títulos conceden derechos especiales a sus compradores y está previsto que se conviertan posteriormente en acciones ordinarias.
Meta pretende obtener los 60.000 millones adicionales a través de un programa de venta gradual en bolsa. En lugar de captar todo el importe de una sola vez, la compañía podría colocar acciones durante un periodo prolongado, según las condiciones que establezca. La operación aún no es definitiva y Meta no ha garantizado que vaya a vender la totalidad de los títulos previstos.
Para este segundo programa, la compañía quiere crear una nueva clase de acciones sin derecho a voto, denominada clase C. Está previsto que estos títulos comiencen a cotizar en enero de 2027. Morgan Stanley y Goldman Sachs coordinarán la emisión.
Interés de Nvidia, AMD y Broadcom
La operación cuenta además con el interés de tres de los principales fabricantes de chips del sector. Nvidia, AMD y Broadcom han manifestado su intención de invertir conjuntamente hasta 5.000 millones de dólares en acciones ordinarias de Meta.
Su participación subraya la relevancia que la compañía ha adquirido como compradora de infraestructura para inteligencia artificial. Meta necesita grandes volúmenes de chips para entrenar nuevos modelos y construir centros de datos capaces de sostener sus servicios. En los últimos meses, la empresa también ha reforzado sus equipos de investigación, ha lanzado productos vinculados a la IA y ha anunciado nuevas inversiones en infraestructura.
Entre sus iniciativas figuran el asistente personal de IA Muse y el modelo Muse Wonder. Meta sostiene que este último puede competir en determinadas tareas, como la programación, con las tecnologías desarrolladas por OpenAI y Anthropic. El objetivo de Zuckerberg es avanzar hacia lo que define como “superinteligencia personal”: sistemas capaces de asistir a los usuarios en un número cada vez mayor de actividades cotidianas y profesionales.
Más gasto y una incógnita para los accionistas
La magnitud de la captación está relacionada con el presupuesto que Meta prevé dedicar a la infraestructura tecnológica. La compañía calcula que invertirá entre 135.000 y 145.000 millones de dólares en 2026, principalmente en centros de datos y otros activos necesarios para sus proyectos de IA.
Meta mantiene, al mismo tiempo, una posición financiera sólida. En los nueve primeros meses de 2026 generó alrededor de 97.000 millones de dólares de flujo de caja operativo y, a finales de septiembre, disponía de unos 82.000 millones en efectivo y valores negociables.
La emisión tendrá, no obstante, un efecto de dilución para los accionistas actuales: al aumentar el número de títulos en circulación, disminuirá su porcentaje de participación salvo que acudan también a la operación. La reacción inicial en Wall Street fue mixta. Las acciones cayeron en la negociación previa a la apertura, aunque después se recuperaron y cotizaban el lunes por la mañana cerca de los 654 dólares, con un avance aproximado del 1,6%. Hasta el viernes acumulaban una caída cercana al 2,7% desde el comienzo del año.
La cuestión central para el mercado sigue siendo si el gasto adicional en inteligencia artificial se traducirá en ingresos suficientes. Meta afirma que la tecnología ya está aumentando la interacción de los usuarios y mejorando sus resultados publicitarios, pero las nuevas ampliaciones de infraestructura todavía deben demostrar su rentabilidad.










