ASML aportará previsiblemente el 2,2% del producto interior bruto (PIB) de Países Bajos en 2026, según un estudio publicado por ING. El fabricante de maquinaria para producir semiconductores se ha convertido así en uno de los principales motores de la economía neerlandesa, hasta el punto de que sus resultados trimestrales pueden ofrecer pistas sobre la evolución del conjunto del país.
Una contribución que se ha multiplicado en tres décadas
La estimación de ING combina el impacto directo de ASML con su actividad económica asociada. La compañía representaba apenas el 0,1% de la economía neerlandesa en 1995. En 2025, esa proporción había aumentado hasta el 1,3%, mientras que para 2026 los autores del informe prevén que alcance el 1,6% de forma directa.
A esta cifra se suman las compras de bienes y servicios a proveedores del país, que equivalen a otro 0,4% del PIB, según las estimaciones del banco. Las inversiones de ASML en edificios, maquinaria, software y otros activos añaden un 0,2%. El resultado es una aportación económica total del 2,2%, un peso excepcional para una sola empresa.
Bert Colijn, economista jefe de ING, sostiene que el tamaño y el ritmo de crecimiento de ASML han alcanzado una dimensión suficiente para que sus cuentas trimestrales puedan interpretarse, en cierto modo, como un indicador adelantado del crecimiento del PIB neerlandés. A su juicio, son pocas las empresas con una relevancia comparable dentro de la economía de un país.
Países Bajos se beneficia del ciclo mundial de los semiconductores
ASML fabrica equipos avanzados utilizados en la producción de chips, componentes esenciales para teléfonos móviles, ordenadores y aplicaciones de inteligencia artificial. Su expansión ha colocado a Países Bajos en una posición singular dentro de Europa, al vincular una parte creciente de su actividad económica con el avance global del sector tecnológico.
Colijn considera que el país constituye una excepción frente a la dependencia europea de industrias tradicionales. En su análisis, Países Bajos se beneficia del crecimiento tecnológico mundial de una forma similar a Taiwán, Corea del Sur y China. El economista recuerda, además, las advertencias del expresidente del Banco Central Europeo Mario Draghi sobre el riesgo de que Europa se quede atrás por mantener un peso excesivo de las actividades tradicionales.
El crecimiento de ASML también ha impulsado al conjunto de la industria neerlandesa de semiconductores. Los datos provisionales de la Oficina Central de Estadística de Países Bajos (CBS) sitúan la facturación del sector en 46.000 millones de euros en 2025, más del doble que en 2019. En el mismo periodo, el empleo pasó de 23.000 a 43.000 trabajadores.
El riesgo de depender de una sola compañía
El peso creciente de ASML tiene también una contrapartida: un deterioro de sus resultados podría trasladarse con mayor intensidad al conjunto de la economía nacional. ING compara esta situación con la dependencia que Finlandia llegó a tener de Nokia, aunque Colijn subraya que la exposición neerlandesa sigue muy lejos de aquel nivel y que la economía del país está más diversificada.
El sector en el que opera ASML está sujeto a ciclos de fuerte expansión y periodos de menor demanda, por lo que su contribución al PIB puede experimentar variaciones relevantes. A ello se añaden los riesgos geopolíticos. Las restricciones de Estados Unidos a las exportaciones hacia China, por ejemplo, pueden limitar las oportunidades comerciales de la compañía.
La dimensión de ASML también se aprecia al compararla con toda la industria neerlandesa de maquinaria. En 2025, ese sector representaba aproximadamente el 3,7% de la economía del país y ASML concentraba cerca de la mitad de su facturación total.










