Los hogares chinos están aprovechando la reciente caída del oro para aumentar sus compras físicas, en un momento en el que el metal cotiza alrededor de los 4.000 dólares por onza troy. La demanda se ha acelerado durante los dos últimos meses y está contribuyendo a amortiguar la presión bajista que afecta al mercado internacional.
El volumen negociado en Shanghái alcanza máximos desde abril
La semana pasada se negociaron unas 430 toneladas de oro mediante el contrato Au99.99 de la Bolsa de Oro de Shanghái, el principal mercado del metal precioso en China. Es el mayor volumen registrado desde abril, según los datos de la propia plaza.
La cifra destaca porque este contrato está vinculado a la entrega de oro físico. Los compradores deben pagar íntegramente la operación y recibir el metal, por lo que no se trata únicamente de apuestas apalancadas sobre la evolución de la cotización. El dato apunta, por tanto, a un incremento de la demanda real entre consumidores e inversores chinos.
Zijie Wu, analista de Jinrui Futures, observa una relación directa entre el precio y el comportamiento de los compradores: cuanto más baja el oro, mayor es el interés por adquirirlo. La Semana Dorada, el periodo festivo chino de principios de octubre, también habría impulsado las compras. A ello se suma la percepción de que las caídas ofrecen un punto de entrada atractivo para quienes mantienen una visión de largo plazo.
El oro gana terreno como alternativa para los ahorros
La búsqueda de refugios está relacionada con la debilidad de otros mercados domésticos. El sector inmobiliario chino continúa sumido en una crisis, mientras que la deuda pública ofrece rentabilidades históricamente reducidas. La Bolsa tampoco despeja las dudas de los hogares: desde el máximo alcanzado en mayo, el mercado bursátil chino ha perdido unos 2,4 billones de dólares de capitalización.
En este entorno, muchos consumidores consideran el oro una herramienta relativamente segura para preservar sus ahorros. Una de las vías que más popularidad ha ganado son los planes de ahorro en oro, ofrecidos por los bancos. Estos productos permiten realizar compras periódicas de pequeñas cantidades sin tener que adquirir un lingote completo.
Empleados de grandes bancos chinos señalan que, durante los nueve primeros meses de 2026, los clientes compraron mediante estos planes más oro que en todo 2025. Las adquisiciones volvieron a aumentar la semana pasada, coincidiendo con una nueva bajada del precio, aunque las entidades no han publicado los importes exactos.
El interés por este canal ya había crecido con fuerza el año anterior. De acuerdo con los datos publicados en abril por la Bolsa de Oro de Shanghái, los bancos chinos vendieron 2.187 toneladas de oro a los consumidores en 2025, más del triple que un año antes. La cifra corresponde a las ventas brutas y no descuenta el metal que los clientes revendieron posteriormente a las entidades.
La demanda china compensa parte de la presión internacional
El repunte de las compras llega mientras el oro afronta varios factores adversos. La cotización ha caído con fuerza en los últimos meses y se mueve en torno a los 4.000 dólares por onza troy, una unidad equivalente a unos 31,1 gramos.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ha encarecido la energía y ha reforzado el temor a que la inflación permanezca elevada durante más tiempo. Ese escenario puede llevar a los inversores a anticipar tipos de interés más altos, una expectativa que suele perjudicar al oro porque el metal no genera intereses y compite con activos como la deuda pública.
Según Bloomberg, las compras sostenidas de los hogares chinos han ayudado a mantener el precio por encima de los 4.000 dólares durante buena parte del año. La evolución refleja así una divergencia entre China y otros mercados: mientras la inflación y los tipos presionan a la baja, los consumidores chinos están utilizando las caídas para incrementar sus reservas de oro.











