La financiación de 63.000 millones de dólares para que Anthropic adquiera chips especializados de inteligencia artificial estuvo cerca de descarrilar por las dudas de los bancos sobre su rentabilidad y sus riesgos. Broadcom tuvo que intervenir en la recta final: su consejero delegado, Hock Tan, negoció personalmente con los prestamistas y la compañía aceptó pagar tipos más altos y ofrecer mayores garantías financieras.
Una operación histórica con un cierre complicado
El acuerdo, bautizado como Project North Star, es la mayor operación de financiación de infraestructuras de inteligencia artificial hasta la fecha, según la información citada por la fuente. Los fondos se utilizarán para comprar los chips que Anthropic necesita para desarrollar sus modelos.
Las conversaciones se prolongaron durante casi dos meses, según The Wall Street Journal. Durante ese periodo, varios bancos empezaron a cuestionar si los posibles retornos compensaban los riesgos asumidos. La subida de los tipos de interés y la incertidumbre creciente en torno al negocio de la inteligencia artificial hicieron que algunos prestamistas llegaran a valorar su retirada completa del acuerdo.
Tan intervino directamente el pasado fin de semana para tratar de desbloquear las negociaciones. El anuncio se produjo el lunes por la noche, poco después de que Anthropic presentara la documentación relacionada con su salida a bolsa. Bank of America, Citigroup y Morgan Stanley lideran la financiación, mientras que Blackstone desempeña también un papel relevante.
Una estructura que conecta a proveedor, cliente y financiadores
La operación se apoya en una sociedad independiente que contrae la deuda para adquirir los chips. Anthropic alquilará después esos equipos y utilizará los pagos del alquiler para devolver indirectamente los préstamos. Broadcom, que desarrolla los chips junto con Google, garantiza una parte importante de la financiación.
Ese diseño implica que Broadcom actúa simultáneamente como proveedor, avalista y negociador del acuerdo. Si Anthropic no pudiera cumplir sus pagos, el fabricante de chips podría tener que asumir las pérdidas asociadas a la parte garantizada.
Los críticos describen este tipo de estructuras como financiación circular: empresas vinculadas a una misma industria se financian entre sí y aumentan su dependencia mutua. La documentación presentada por Anthropic para su salida a bolsa calcula que la compañía terminará pagando más de 125.200 millones de dólares por el alquiler de chips de Broadcom.
Además, Broadcom y Google se han comprometido a aportar 42.000 millones y 20.000 millones de dólares, respectivamente, a Anthropic. Estas conexiones son una de las razones por las que algunos inversores observan con creciente cautela el volumen de capital que se está destinando a la expansión de la inteligencia artificial.
Los bancos afrontan dificultades para colocar la deuda
El riesgo no termina con el cierre de Project North Star. Los bancos pretenden colocar en el mercado de bonos unos 22.000 millones de dólares en préstamos, previsiblemente el próximo año, cuando se entreguen los chips. Si los tipos de interés subieran hasta entonces, podrían verse obligados a vender esa deuda con pérdidas.
De los 63.000 millones de dólares de la operación, 18.000 millones corresponden a deuda de mayor riesgo que no está respaldada por la garantía de Broadcom. Blackstone asume aproximadamente la mitad de ese importe.
Las dificultades para encontrar compradores también aparecen en otros proyectos. Morgan Stanley está teniendo problemas para colocar una emisión de bonos de unos 300 millones de dólares vinculada a un centro de datos de Lambda en Kansas City. El interés siguió siendo reducido incluso después de que el banco prácticamente duplicara la rentabilidad ofrecida.
Asimismo, todavía no se han vendido todos los préstamos de riesgo de Big Sky, una operación anterior de financiación entre Anthropic y Broadcom. Apollo continúa buscando compradores. El episodio refleja el dilema de los bancos: aprovechar las necesidades de capital de un sector en expansión sin quedar expuestos a pérdidas si las inversiones en infraestructuras de inteligencia artificial empiezan a mostrar rasgos de una burbuja financiera.










