El Nasdaq 100 avanzó un 1,2% el martes, impulsado por el renovado entusiasmo de los inversores hacia la inteligencia artificial y, en particular, por el fuerte comportamiento de los fabricantes de chips. La subida se produjo mientras Wall Street concentra su atención en dos acontecimientos capaces de marcar la evolución del mercado durante los próximos días: los resultados de las grandes tecnológicas y la decisión de la Reserva Federal sobre los tipos de interés.
Los fabricantes de chips lideran el repunte tecnológico
El optimismo sobre las perspectivas de la inteligencia artificial volvió a trasladarse a las cotizaciones tecnológicas. Uno de los principales índices estadounidenses de semiconductores subió un 3,3%, con los fabricantes de chips entre los valores más beneficiados de la sesión.
La confianza también se extendió a algunas de las mayores compañías del sector. La emisión de acciones de Meta por valor de 25.000 millones de dólares recibió una demanda que quintuplicó la oferta. Por su parte, Oracle anunció una nueva ampliación de su colaboración con OpenAI, una noticia que reforzó las expectativas sobre el crecimiento vinculado a la IA.
El mercado afronta ahora una prueba más exigente. Alphabet, la matriz de Google, Microsoft y Amazon presentarán sus resultados trimestrales en los próximos días. En conjunto, las tres compañías superan los 10 billones de dólares de capitalización bursátil y los analistas esperan que mantengan un crecimiento sólido.
Los resultados deberán justificar el gasto en inteligencia artificial
La atención de los inversores no se limitará esta vez a los ingresos y los beneficios. La cuestión central será cuánto seguirán gastando estas empresas en inteligencia artificial y cuándo comenzarán a traducirse esos desembolsos en retornos visibles.
Las tres tecnológicas están destinando cientos de miles de millones de dólares a centros de datos, chips y otras infraestructuras necesarias para reforzar su posición en un mercado en expansión. Sin embargo, las expectativas del mercado son cada vez más elevadas. Unos resultados positivos podrían no ser suficientes para sostener nuevas subidas si no demuestran que la inversión está generando un rendimiento acorde con las valoraciones actuales.
Chris Brigati, de SWBC, señala que las diferencias entre las compañías tecnológicas tienen ahora más peso para los inversores. El entusiasmo general por la IA está dando paso a un análisis más selectivo de la ejecución de los planes de crecimiento y de cuánto éxito futuro está ya reflejado en las cotizaciones.
En ese contexto, las empresas que no logren justificar sus elevadas valoraciones podrían afrontar una reacción bursátil más severa, incluso aunque presenten cifras de crecimiento sólidas.
La Fed puede añadir presión a las acciones tecnológicas
El otro foco de la semana estará en la Reserva Federal, que anunciará el miércoles su decisión sobre los tipos de interés. La expectativa principal es que el banco central estadounidense mantenga las tasas sin cambios por ahora. También se prevé que los bancos centrales de la eurozona y Japón mantengan su política monetaria esta semana.
Más que la decisión en sí, los inversores seguirán las declaraciones posteriores del presidente de la Fed, Kevin Warsh. El mercado busca señales sobre una posible subida de tipos en diciembre. La economía estadounidense conserva una fortaleza relativa y la inflación continúa siendo un motivo de preocupación, factores que podrían respaldar nuevos incrementos.
No obstante, dado que la Reserva Federal ha transmitido que prefiere esperar por el momento, una subida esta semana supondría una sorpresa. En Wall Street se contempla principalmente una primera subida en diciembre, posiblemente seguida de otra en 2027.
Las empresas tecnológicas son especialmente sensibles a ese escenario. Unos tipos más altos encarecen la financiación y reducen el atractivo de los activos cuyos beneficios se esperan en el futuro. El efecto es particularmente relevante para la industria de la IA, que necesita grandes inversiones para impulsar su crecimiento. Por eso, el mercado tratará de medir esta semana tanto la rentabilidad potencial de esos desembolsos como el margen que deja la política monetaria para que las bolsas sigan avanzando.











