El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, considera que las criptomonedas pueden convertirse en una herramienta estratégica para preservar la posición internacional del dólar. El funcionario sostiene que la influencia económica de un país depende cada vez menos de su fuerza militar y más de su capacidad tecnológica, un cambio que sitúa a los activos digitales y a los sistemas de pagos en el centro de la competencia entre Washington y Pekín.
Cripto, tecnología y rivalidad con China
Bessent expuso esta visión durante una conversación con Brad Garlinghouse, consejero delegado de Ripple, en la conferencia Swell de la compañía. Según explicó, Estados Unidos mantendrá su protección militar, pero la protección tecnológica tendrá un peso creciente en la pugna por el liderazgo mundial.
El secretario del Tesoro vinculó esta disputa con ámbitos como la inteligencia artificial y los semiconductores, en los que Estados Unidos y China compiten por ampliar su influencia. A su juicio, los países se ven cada vez más obligados a decantarse por la tecnología estadounidense o por la china. Esa rivalidad, añadió, también se extenderá a las criptomonedas y a los pagos digitales.
En este contexto, Bessent defiende que el liderazgo estadounidense en estos sectores permitiría reforzar la posición mundial del dólar. Esta es una de las razones por las que el Gobierno de Donald Trump busca atraer empresas de criptomonedas al país. La Administración no las contempla únicamente como parte de la industria financiera, sino también como un componente de la capacidad económica y tecnológica de Estados Unidos.
El papel de las monedas estables
Las monedas estables ocupan un lugar destacado en esta estrategia. El Gobierno de Trump ya ha establecido un marco legal para estos activos mediante la ley GENIUS. Bessent señaló que más del 90% de las monedas estables están vinculadas al dólar estadounidense y que sus emisores suelen mantener deuda pública del país como reserva.
El razonamiento del secretario del Tesoro es que un mayor uso de estos criptoactivos obligaría a sus emisores a adquirir más títulos de deuda estadounidense. Eso elevaría la demanda de estos instrumentos y podría convertir a las monedas estables en una fuente relevante de financiación para el Tesoro, que recurre a la emisión de deuda para cubrir el gasto público.
Bessent ve una oportunidad especialmente significativa en los países con una inflación elevada o cuyas monedas pierden valor con rapidez. En esos mercados, las monedas estables pueden facilitar que los ciudadanos mantengan fondos denominados en dólares para proteger sus ahorros.
Su previsión va más allá de que los usuarios conviertan en monedas estables los dólares que ya poseen. El secretario del Tesoro considera que estos activos pueden ampliar el acceso a la divisa estadounidense y, con ello, impulsar todavía más su demanda a escala mundial.
El bloqueo de la ley CLARITY
La estrategia, sin embargo, afronta obstáculos regulatorios. El Congreso de Estados Unidos no logró aprobar recientemente la ley CLARITY, un proyecto que pretendía definir el marco normativo aplicable al conjunto del sector de las criptomonedas. Bessent calificó el resultado de decepcionante, aunque señaló que existen alternativas.
El Tesoro puede trabajar con organismos como la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) y la Comisión de Negociación de Futuros de Materias Primas (CFTC) para que elaboren sus propias normas y aporten mayor seguridad jurídica a las empresas del sector. Estas disposiciones, no obstante, son más fáciles de revocar que una ley aprobada por el Congreso.
Bessent también quiere evitar que los bancos vuelvan a retirar sus servicios a las compañías de criptomonedas, una práctica conocida como exclusión bancaria. En su opinión, la ley CLARITY podría haber ofrecido protección frente a esa situación. Ahora confía en alcanzar acuerdos con los supervisores para impedir que estas empresas vuelvan a quedarse sin cuentas bancarias.









