La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) afronta esta tarde una nueva decisión sobre los tipos de interés con el mercado prácticamente convencido de que no habrá cambios. La atención se concentrará, sin embargo, en el tono de Warsh y en las señales que pueda ofrecer sobre la reunión de diciembre, un aspecto especialmente relevante para los activos de riesgo, incluido Bitcoin (BTC).
El mercado descuenta una pausa en los tipos
El anuncio llegará a las 19:00, hora peninsular española, una hora antes de lo habitual porque Europa ya ha adoptado el horario de invierno. Según la herramienta FedWatch de CME Group, los inversores asignan una probabilidad superior al 90% a que el precio del dinero se mantenga en el rango del 3,75% al 4%.
La expectativa de una pausa llega después de un septiembre complicado para la política monetaria. La inflación superó las previsiones y la Fed elevó los tipos por primera vez desde 2023. Desde entonces, varios responsables del banco central han insistido en que no existe prisa por dar el siguiente paso.
El contexto político añade presión a la decisión. Estados Unidos elegirá un nuevo Congreso el próximo martes y, según Joseph LaVorgna, economista jefe del banco japonés SMBC, la Fed quiere evitar un enfrentamiento con la Casa Blanca a pocos días de los comicios. Donald Trump reclama tipos del 1% o incluso inferiores y ha vuelto a criticar al banco central, como ya hizo durante la etapa de Jerome Powell. Warsh, nombrado a principios de año por Trump, mantuvo su propio criterio en la subida de septiembre.
La incógnita está en diciembre y en la inflación
La comparecencia de Warsh está prevista para las 19:30. Los inversores examinarán sus palabras en busca de indicios sobre la última reunión del año. Una pausa esta tarde no elimina la posibilidad de una subida en diciembre: el mercado calcula ahora en torno al 75% la probabilidad de que se produzca.
Warsh evita comprometer de antemano el rumbo de la política monetaria para conservar margen de reacción ante los nuevos datos. Esa cautela obliga al mercado a interpretar el lenguaje y la firmeza de sus declaraciones. Si considera que los tipos todavía no son suficientemente restrictivos para frenar la economía, aumentará la expectativa de un nuevo incremento.
La inflación sigue siendo el principal obstáculo. Los precios subieron un 3,7% interanual en septiembre, frente al objetivo del 2% de la Fed, y también repuntó la tasa subyacente. El diésel alcanzó a finales de ese mes un récord de 6,53 dólares por galón, unos 3,8 litros, con efectos sobre los costes de transporte y, por extensión, sobre numerosos bienes.
La inversión vinculada a la inteligencia artificial introduce otra fuente de presión. En una conversación en el Fondo Monetario Internacional, Warsh explicó que la construcción de centros de datos y la adquisición de equipos informáticos ya absorben grandes cantidades de capital, energía, mano de obra y materias primas. Sus beneficios en forma de mayor eficiencia y menores costes podrían tardar más en materializarse.
Disensos en la Fed y reacción de los mercados
Otro foco de atención serán los votos discrepantes. Doce miembros participan en las decisiones sobre los tipos. En septiembre hubo unanimidad, pero algunos expertos anticipan esta vez dos o tres votos a favor de una subida. Entre los nombres mencionados figuran Beth Hammack, de la Fed de Cleveland, y Lorie Logan, de la Fed de Dallas.
Para los mercados, la referencia principal será la rentabilidad del bono del Tesoro estadounidense a diez años. A comienzos de mes alcanzó su nivel más alto desde 2002, aunque después descendió con fuerza durante las ventas de acciones tecnológicas. Si vuelve a subir, aumentará el coste de financiación y se reducirá el atractivo relativo de activos como Bitcoin, el oro o la renta variable.
La rentabilidad del bono también condiciona el crédito. El tipo hipotecario estadounidense se sitúa en el 7,32%, lo que supone pagar unos 220 dólares más al mes que hace un año por una hipoteca de 300.000 dólares. Las empresas de inteligencia artificial más pequeñas, que necesitan endeudarse para construir centros de datos, afrontan una presión mayor que grupos como Microsoft y Alphabet.
La reacción de los bonos dependerá en buena medida del mensaje de Warsh. En las tres últimas reuniones, las caídas se produjeron durante la rueda de prensa y la bolsa estadounidense cerró a la baja, aunque se recuperó al día siguiente. En la última ocasión, Bitcoin marcó un mínimo el día de la decisión y posteriormente avanzó un 16% en una semana.







