Arabia Saudí mantiene sus exportaciones de petróleo en niveles próximos a los previos a la guerra, pese a los ataques contra instalaciones energéticas y buques cisterna en Oriente Próximo. Los datos de seguimiento marítimo apuntan a que el país sigue colocando la mayor parte de su producción en los mercados internacionales, aunque las interrupciones en la región complican cada vez más la medición de los flujos reales.
Las estimaciones siguen cerca de los niveles anteriores al conflicto
Arabia Saudí exportó una media de 6,5 millones de barriles diarios en lo que va de octubre, según Vortexa. La cifra apenas varía respecto a los 6,6 millones de barriles al día registrados en septiembre.
El cálculo de Tankertrackers.com es algo más elevado: sitúa las exportaciones saudíes en casi 7 millones de barriles diarios, un volumen similar al que se observaba antes de la guerra. Las diferencias entre ambas estimaciones reflejan las dificultades para seguir el transporte marítimo en una zona sometida a una fuerte tensión militar.
Los petroleros apagan cada vez con más frecuencia sus sistemas de identificación automática para ocultar su posición y reducir el riesgo de ataques. Esta práctica limita la visibilidad sobre las rutas que utilizan los buques y dificulta que operadores e inversores determinen cuánto crudo sale realmente de Oriente Próximo por vía marítima.
Dos rutas permiten sostener los envíos
La capacidad de Arabia Saudí para mantener sus exportaciones se explica, en parte, por el acceso a dos vías principales de salida: el mar Rojo y el golfo Pérsico. Esa combinación ofrece al país cierto margen para reorganizar los cargamentos cuando una de las rutas se ve afectada.
El oleoducto Este-Oeste, una infraestructura estratégica para trasladar crudo hacia la costa occidental, tuvo que quedar fuera de servicio el mes pasado después de un ataque. La instalación ya ha vuelto a operar, lo que permite recuperar parte de los envíos desde esa zona y reducir la dependencia temporal del estrecho de Ormuz.
Según Vortexa, las exportaciones a través del mar Rojo, principalmente desde el puerto de Yanbu, aumentaron de 2,4 millones de barriles diarios en septiembre a 2,5 millones en octubre. En sentido contrario, los embarques desde el golfo Pérsico descendieron ligeramente, de 4,2 millones a 4 millones de barriles al día.
Saudi Aramco retoma opciones para sus clientes
Saudi Aramco ha pedido a algunos compradores asiáticos que vuelvan a recoger petróleo en Yanbu a partir de noviembre. Sería la primera vez en tres meses que estos clientes utilizan de nuevo ese puerto.
Durante este periodo, varios compradores habían optado por un puerto egipcio del Mediterráneo para evitar la ruta del mar Rojo, considerada más peligrosa por los ataques de los rebeldes hutíes de Yemen. La situación también está relacionada con las informaciones sobre ataques iraníes contra petroleros en el estrecho de Ormuz.
Los compradores europeos disponen asimismo de más alternativas. Según Bloomberg, los clientes cuyos suministros habían sido cancelados pueden volver a pujar por los cargamentos disponibles.
Para Arabia Saudí, conservar unas exportaciones elevadas resulta especialmente relevante porque el conflicto también está afectando a otras áreas de su economía. Los ataques contra aeropuertos e instalaciones petroleras han alterado el tráfico aéreo y han paralizado en gran medida el distrito financiero de Riad. En este contexto, los ingresos procedentes del petróleo contribuyen a amortiguar el impacto económico de la guerra.











