Solana cayó por debajo de los 100 dólares tras el hackeo de Binance, pese a que el ataque no implicó el robo de ningún SOL. La reacción del mercado fue especialmente negativa para el token, que registró un descenso más acusado que bitcoin.
La presión vendedora no se originó en un robo de SOL
El episodio volvió a poner a prueba a los principales activos digitales en un momento de tensión para el mercado. Sin embargo, el vínculo entre el hackeo de Binance y la caída de Solana no se explica por una sustracción directa de tokens de la red: no se robó ningún SOL durante el ataque.
La cotización reaccionó, aun así, con mayor debilidad que bitcoin. Esa diferencia de comportamiento es uno de los elementos centrales para entender el movimiento. Mientras el mercado evaluaba las consecuencias del incidente en Binance, SOL amplificó la presión bajista y perdió el nivel de los 100 dólares.
SOL ya llegaba debilitado
La caída tampoco se produjo en un vacío. Solana ya mostraba señales de debilidad antes del hackeo, una circunstancia que ayuda a explicar por qué el retroceso del token fue más pronunciado que el de bitcoin.
El ataque actuó así sobre un activo que partía de una posición menos sólida. La secuencia no permite atribuir todo el movimiento a un robo de SOL, pero sí refleja cómo un episodio de tensión en una plataforma relevante puede intensificar la presión sobre tokens que ya atraviesan una fase frágil.
El nivel de 100 dólares, bajo vigilancia
La pérdida de los 100 dólares convierte ese umbral en una referencia relevante para el comportamiento inmediato de SOL. La evolución del token dependerá de si consigue recuperar ese nivel o si la debilidad previa se prolonga tras el episodio de Binance.
El caso también deja una lectura más amplia sobre el mercado: el impacto de un incidente no se limita necesariamente a los activos directamente afectados. En este caso, Solana cayó con fuerza aunque el hackeo no incluyera el robo de ningún SOL, mientras bitcoin mostró una resistencia relativa mayor.











