Las criptomonedas tienen más peso que los planes de pensiones tradicionales entre los inversores europeos que buscan acumular patrimonio a largo plazo. Un estudio encargado por la plataforma OKX revela que el 19% de los encuestados en Europa considera los activos digitales una herramienta importante para ese objetivo, frente al 8% que señala los productos de ahorro para la jubilación.
La situación cambia al otro lado del Atlántico. En Estados Unidos, el 21% de los participantes se decanta por las cuentas de ahorro para la jubilación, mientras que el 12% identifica las criptomonedas como una vía para construir patrimonio a largo plazo.
La inversión inmobiliaria sigue por delante
El estudio fue realizado por la firma de investigación Pollfish entre el 14 y el 18 de octubre. En él participaron 1.932 adultos de entre 18 y 88 años de Países Bajos, Alemania, Francia, Polonia y Estados Unidos. Todos los encuestados habían invertido previamente en criptomonedas.
Pese al avance de los activos digitales, la inversión inmobiliaria continúa siendo la opción más popular entre el conjunto de los participantes. El 34% la considera la principal vía para acumular patrimonio a largo plazo, por encima de cualquier otra alternativa mencionada en la encuesta.
Los resultados sugieren que las criptomonedas ya ocupan un lugar junto a activos y productos financieros más tradicionales entre las personas que tienen experiencia en este mercado. La muestra, sin embargo, introduce una limitación importante: al incluir únicamente a inversores que ya habían comprado criptomonedas, sus conclusiones no representan al conjunto de los ahorradores europeos y estadounidenses.
Los jóvenes miran con dudas su futura pensión
El interés por los activos digitales coincide con la preocupación de una parte de los jóvenes europeos por la suficiencia de sus ingresos durante la jubilación. Un estudio de Debating Europe, una iniciativa de Friends of Europe, publicado en mayo de 2026, señaló que el 43% de los 2.000 europeos de entre 18 y 35 años consultados prevé que sus ingresos por pensiones serán insuficientes.
Erald Ghoo, máximo responsable de OKX Europe, sostiene que los inversores más jóvenes tienen cada vez más en cuenta las criptomonedas al planificar su futuro financiero. Según su valoración, los menores de 45 años de ambos lados del Atlántico ya incorporan estos activos a su patrimonio a largo plazo y su peso podría aumentar a medida que envejezcan y acumulen más riqueza.
Las expectativas de los propios encuestados apuntan en esa dirección. El 47% de los inversores europeos afirma que aumentará sus tenencias de criptomonedas durante los próximos cinco años, y el 13% prevé hacerlo de forma considerable. En Estados Unidos, los porcentajes ascienden al 55% y al 22%, respectivamente. Si se suman todos los países y grupos de edad analizados, el 51% espera invertir más en criptomonedas.
La visión es mucho más prudente entre las generaciones de mayor edad. El 65% de los estadounidenses pertenecientes a la generación del baby boom considera que las criptomonedas no tienen importancia para acumular patrimonio destinado a las futuras generaciones. En Europa, esa proporción se reduce al 44%. En el conjunto de esta generación, el 55% sostiene que los activos digitales no son relevantes para el patrimonio que se transmitirá a los herederos.
Estados Unidos debate su entrada en los planes 401(k)
La diferencia entre las preferencias europeas y estadounidenses se produce mientras Washington discute el posible acceso de las criptomonedas a los planes de pensiones privados. Un estudio del National Institute on Retirement Security publicado en agosto reflejó que el 77% de los estadounidenses considera arriesgado incluir estos activos en los planes de empresa. El 46% los calificó de muy arriesgados.
Al mismo tiempo, la Administración de Donald Trump ha impulsado medidas para ampliar las alternativas disponibles en los planes 401(k). En mayo de 2025, el Departamento de Trabajo retiró unas directrices que pedían a los gestores extremar la cautela con las inversiones en criptomonedas y recuperó una posición neutral.
Posteriormente, en agosto de 2025, Trump firmó una orden ejecutiva para facilitar el acceso a inversiones alternativas, incluidas determinadas inversiones en activos digitales, a través de estas cuentas. En marzo de 2026, el Departamento de Trabajo presentó una propuesta para ampliar aún más sus opciones de inversión. La iniciativa fue cuestionada por Bernie Sanders, Elizabeth Warren y Bobby Scott, que reclamaron su retirada por el riesgo de exponer los ahorros para la jubilación a las fuertes fluctuaciones de las monedas digitales.












