La economía de la eurozona creció un 0,4% en el tercer trimestre frente al periodo anterior, el doble del avance que esperaban los economistas, según los datos provisionales de Eurostat. El resultado confirma una resistencia mayor de la prevista en un contexto marcado por la incertidumbre de la guerra en Oriente Próximo, aunque también refleja diferencias cada vez más visibles entre las principales economías del bloque.
La eurozona modera su ritmo, pero supera las previsiones
El crecimiento del 0,4% quedó por encima del 0,2% que anticipaban los analistas. Aun así, la actividad perdió impulso respecto al segundo trimestre, cuando el producto interior bruto de la zona euro aumentó un 0,6%.
El encarecimiento de la energía era uno de los principales riesgos para la economía europea tras el estallido de la guerra en Oriente Próximo. Por ahora, ese factor no ha impedido que la eurozona mantenga una tasa de crecimiento positiva. El dato agregado, sin embargo, oculta una evolución desigual entre países, con economías que avanzan con claridad y otras que apenas consiguen sostener la actividad.
Alemania, la mayor economía europea, creció un 0,2% en el trimestre, ligeramente por encima de lo previsto. El dato supone una desaceleración frente al 0,3% del segundo trimestre. La oficina alemana de estadística, Destatis, atribuyó parte de la pérdida de impulso a la evolución de las exportaciones, cuyo comportamiento favorable durante la primera mitad del año se ha moderado de forma notable.
Francia se contrae y vuelve a sufrir presión inflacionista
Francia ofreció la lectura más débil entre las grandes economías de la eurozona. Su PIB se contrajo un 0,1% en el tercer trimestre, cuando los economistas esperaban un crecimiento del 0,1%. La segunda mayor economía del área ya se había contraído en el primer trimestre y se estancó en el segundo.
La caída estuvo relacionada con la debilidad de la inversión empresarial y unas exportaciones inferiores a lo esperado. El consumo se mantuvo estable y amortiguó parcialmente el retroceso de la actividad. El resultado llega además en un escenario de elevada deuda pública, tensiones políticas y malestar social, agravado por protestas violentas que han aumentado la incertidumbre en el país.
El Gobierno francés mantiene su previsión de un crecimiento del 0,5% para el conjunto del año, aunque los economistas dudan de que ese objetivo pueda alcanzarse tras el nuevo dato trimestral.
La inflación también vuelve a complicar el panorama. Los precios de consumo aumentaron un 3,4% interanual en octubre, frente al 3,1% de septiembre, según el instituto francés de estadística, Insee. Es el nivel más alto desde enero de 2024. El repunte responde principalmente al encarecimiento de la energía vinculado a la guerra en Oriente Próximo.
Países Bajos y España avanzan con más fuerza
En el extremo contrario se situaron los Países Bajos, cuya economía creció un 0,6% en el tercer trimestre, por encima de las previsiones. El avance se apoyó principalmente en el aumento de las exportaciones de maquinaria, con un papel destacado de ASML, uno de los principales proveedores mundiales de equipos para fabricar chips avanzados.
España también registró un crecimiento del 0,6%. Italia, en cambio, se estancó durante el periodo. El contraste entre estos resultados muestra que la demanda exterior sigue siendo un factor decisivo para varias economías europeas y que la recuperación no está avanzando al mismo ritmo en todo el bloque.










