Ucrania atacó el sábado con drones el complejo de refinerías de Bashneft, en Ufá, a unos 1.750 kilómetros de Kyiv, en una nueva ofensiva contra la industria petrolera rusa. El ataque provocó un incendio en la refinería Bashneft-Novoil, aunque todavía no se ha confirmado el alcance de los daños. En paralelo, Rusia golpeó infraestructuras energéticas ucranianas y dejó sin electricidad a casi 300.000 hogares.
Un ataque contra un importante núcleo de refino ruso
Según Bloomberg, los drones alcanzaron el complejo de Bashneft en Ufá, una ciudad que alberga tres grandes refinerías con una capacidad conjunta superior a 470.000 barriles de petróleo al día. Las instalaciones pertenecen a la petrolera rusa Rosneft.
El incendio se declaró en Bashneft-Novoil. El medio ruso Astra, tras analizar fotografías tomadas por testigos, señaló que una instalación relevante para la producción de gasolina podría haber resultado dañada. No obstante, ni el alcance de los desperfectos ni el impacto sobre la actividad de la refinería se han determinado por ahora. Las autoridades rusas tampoco han confirmado la magnitud de los daños en Ufá.
El ataque se produjo un día después de que otra gran refinería fuera alcanzada en la región de Samara. Con estas acciones, Ucrania retomó los ataques contra instalaciones de refino rusas después de una pausa de aproximadamente dos semanas.
La industria petrolera, en el centro de la estrategia de Kyiv
La ofensiva busca alterar la producción de petróleo y combustibles de Rusia, cuya venta representa una fuente relevante de ingresos y contribuye a financiar la guerra. Las refinerías se han convertido así en objetivos prioritarios para Ucrania, que trata de elevar el coste económico del conflicto más allá de las zonas próximas al frente.
La distancia de Ufá respecto a Kyiv también pone de relieve el alcance de los drones empleados por las fuerzas ucranianas. Las instalaciones atacadas se encuentran a miles de kilómetros de la línea de combate y, según la información recogida, ya no pueden considerarse completamente fuera del radio de acción de estas operaciones.
La campaña ucraniana no se limita al sector petrolero. El mando militar de Ucrania afirmó que el sábado también fue atacada una fábrica de la región rusa de Rostov dedicada a producir combustible para misiles y otros sistemas de armamento. Tampoco se ha establecido por el momento el alcance de los daños en ese objetivo.
Rusia vuelve a golpear la red eléctrica ucraniana
Mientras se producían los ataques contra las refinerías, Rusia dirigió una nueva oleada contra infraestructuras energéticas de Ucrania. El presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, indicó que unos 200.000 hogares de Dnipró y de su región se quedaron sin electricidad. En la región de Kyiv, los cortes afectaron a más de 80.000 hogares adicionales.
Entre los objetivos alcanzados figuró una central de producción combinada de calor y electricidad en Kyiv. En la región de Dnipró fueron atacadas cuatro subestaciones eléctricas. Los ataques también causaron daños en infraestructuras ferroviarias y en una instalación de gas. Zelenski señaló además que un dron ruso golpeó durante la madrugada otra central de este tipo en Shostka.
Los equipos de reparación trabajan para recuperar el suministro. La presión sobre la red llega mientras Ucrania se prepara para el invierno, una etapa en la que aumentan las necesidades de calefacción y electricidad. El intercambio de ataques muestra cómo las infraestructuras energéticas se han consolidado como uno de los principales frentes de la guerra: Rusia trata de afectar el funcionamiento cotidiano y económico de Ucrania, mientras Kyiv dirige sus drones contra la capacidad petrolera que sostiene parte de los ingresos rusos.










