Guardar una frase de recuperación de criptomonedas en un iPhone antiguo, incluso si el dispositivo permanece desconectado de internet, puede dejar expuestos los fondos ante un atacante con acceso físico al teléfono. Yishi Wang, fundador del fabricante de monederos OneKey, desaconseja utilizar un iPhone 11 o cualquier modelo anterior para custodiar esa información.
El modo sin conexión no elimina todos los riesgos
Algunos usuarios convierten móviles antiguos en monederos fríos. Para ello borran su contenido, desactivan las conexiones de red y almacenan en el dispositivo sus criptomonedas o la frase de recuperación asociada al monedero. La lógica es sencilla: si el teléfono no se conecta a internet, tampoco puede recibir ataques a distancia.
El problema, según Wang, está en determinadas vulnerabilidades del software que se ejecuta durante el arranque del iPhone. Al encontrarse en el propio chip, estos fallos no siempre pueden corregirse mediante una actualización convencional del sistema operativo.
Entre los ejemplos citados figura checkm8, que afecta a los modelos comprendidos entre el iPhone 4S y el iPhone X, ambos incluidos. También menciona usbliter8, una vulnerabilidad que afecta al iPhone XS, al XR, al iPhone 11 y al iPhone SE de segunda generación.
En determinadas circunstancias, un atacante con acceso físico puede intentar aprovechar estos fallos mediante el puerto USB y equipos especializados. El hecho de que el terminal esté aislado de internet no impediría necesariamente ese tipo de ataque, porque la intervención se produciría durante el proceso de arranque del dispositivo.
La frase de recuperación concentra el riesgo
La advertencia no implica que todos los propietarios de esos modelos afronten un peligro inmediato. Para explotar las vulnerabilidades hacen falta acceso físico al teléfono, conocimientos técnicos y el equipo adecuado. Además, una contraseña robusta y el cifrado del iPhone siguen proporcionando una capa de protección relevante.
La recomendación de Wang se centra especialmente en no guardar en esos dispositivos la frase de recuperación. Esta secuencia de palabras permite recuperar el monedero y acceder a las criptomonedas asociadas a él. Por tanto, su exposición compromete potencialmente todos los fondos protegidos por esa frase, no solo una dirección concreta.
Si existe la sospecha de que otra persona ha obtenido la frase, no basta con crear una nueva dirección de recepción dentro del mismo monedero. La frase original seguiría permitiendo acceder a las criptomonedas vinculadas a él. La medida indicada es crear un monedero completamente nuevo, con una frase distinta, y transferir allí los fondos.
La alternativa de un monedero físico también exige cautela
Para quienes custodien cantidades elevadas, Wang recomienda utilizar un monedero físico. Estos dispositivos están diseñados para mantener aisladas las claves privadas del software de un móvil o un ordenador y permiten revisar las transacciones en el propio equipo antes de autorizarlas.
Ese método tampoco elimina todos los riesgos. Los dispositivos falsificados, la compra a vendedores poco fiables o una custodia deficiente de la frase de recuperación pueden acabar igualmente en la pérdida de las criptomonedas.
Quienes continúen utilizando un iPhone antiguo pueden reducir la exposición manteniéndolo actualizado, empleando una contraseña robusta, evitando puertos USB desconocidos y sin dejar el teléfono sin vigilancia. Aun así, la conclusión de OneKey es más concreta: un terminal antiguo puede servir para otros usos, pero no es una opción recomendable para almacenar la frase que da acceso a un monedero de criptomonedas.










