Chamath Palihapitiya ha advertido de que Bitcoin (BTC) podría sufrir en el futuro un ataque informático capaz de destruir la confianza en la red y llevar su valor a cero. El inversor vincula este riesgo con el avance de la inteligencia artificial y, sobre todo, con el desarrollo de los ordenadores cuánticos, aunque reconoce que la tecnología necesaria para ejecutar un ataque de ese alcance todavía no existe.
El riesgo estaría en las claves públicas expuestas
Durante el pódcast Moonshots, emitido el 21 de octubre, Palihapitiya sostuvo que las criptomonedas acabarán enfrentándose a un ataque capaz de comprometer sus sistemas de seguridad. En el caso de Bitcoin, una ofensiva de éxito podría afectar especialmente a los monederos cuyas claves públicas ya son visibles en la cadena de bloques.
La preocupación se centra en la capacidad futura de los ordenadores cuánticos para deducir una clave privada a partir de una clave pública. Si alcanzaran la potencia suficiente, los atacantes podrían acceder a los fondos asociados a determinadas direcciones. Entre los monederos potencialmente expuestos estarían algunos de los más antiguos, incluidos posiblemente los vinculados a Satoshi Nakamoto, el creador de Bitcoin.
Un análisis de Glassnode estima que unos 6,04 millones de BTC, más del 30% de todos los bitcoins emitidos, podrían estar en esa situación porque sus claves públicas ya se han revelado. Otro estudio eleva la cifra hasta aproximadamente 7 millones de BTC. Ambas estimaciones describen una vulnerabilidad potencial, no un robo que pueda ejecutarse con la tecnología disponible actualmente.
La computación cuántica aún no puede romper Bitcoin
La advertencia coincide con un estudio de Google Quantum AI publicado en marzo. Sus investigadores calcularon que, bajo determinadas condiciones, los futuros ordenadores cuánticos podrían vulnerar ciertos sistemas criptográficos con menos de 500.000 cúbits físicos. Esa cifra es unas veinte veces inferior a estimaciones anteriores.
Los cúbits son las unidades básicas de la computación cuántica y permiten realizar algunos cálculos de forma mucho más eficiente que los ordenadores convencionales. Sin embargo, los equipos existentes todavía están muy lejos de la capacidad necesaria para comprometer la criptografía de Bitcoin y robar monedas a gran escala.
El momento en que ese peligro podría convertirse en una amenaza real es objeto de debate. Analistas de Bernstein han señalado que las redes de criptomonedas podrían disponer de entre tres y cinco años para adaptar sus sistemas de seguridad. Otros expertos consideran que los ataques cuánticos con la potencia suficiente no serán posibles hasta dentro de varias décadas.
Palihapitiya también mencionó la inteligencia artificial como un factor que puede acelerar la detección de vulnerabilidades en programas y sistemas de seguridad. La referencia no implica que la IA pueda quebrar hoy la protección de Bitcoin, sino que podría facilitar la identificación de fallos a medida que avance la tecnología.
Una actualización que exigiría consenso
Para reducir el riesgo, Bitcoin tendría que incorporar mecanismos criptográficos resistentes a la computación cuántica. El problema, según Palihapitiya, es que una modificación de ese calado requeriría un acuerdo amplio entre desarrolladores, mineros y usuarios, grupos que no siempre coinciden cuando se plantean cambios estructurales en la red.
Glassnode señala que los usuarios pueden limitar parte de la exposición trasladando sus bitcoins a direcciones nuevas cuya clave pública todavía no sea visible. Esa medida no resuelve el desafío tecnológico general, pero reduce ciertos riesgos asociados a los monederos ya expuestos.
La advertencia supone un cambio de tono respecto a la postura anterior de Palihapitiya, que había llegado a pronosticar un precio de 200.000 dólares para Bitcoin. El inversor asegura ahora que no posee BTC directamente y que su exposición al sector se canaliza a través de acciones de Digital Currency Group.
También cuestiona que Bitcoin sea una herramienta adecuada para bancos centrales y grandes instituciones financieras porque las operaciones de su cadena de bloques son públicas. A su juicio, esa falta de privacidad puede resultar problemática para entidades que no quieran revelar por completo su actividad financiera. Por ahora, el riesgo cuántico sigue siendo una hipótesis de futuro; la cuestión central es si la red logrará actualizarse antes de que la amenaza deje de ser teórica.











