Tether inmovilizó 1.500 millones de USDT en los 30 minutos posteriores al hackeo de Binance, aunque 729 millones de tokens lograron escapar de la medida, según la información difundida por CryptoSlate.
Una respuesta rápida, pero incompleta
La actuación de Tether se centró en bloquear los USDT vinculados al incidente. La cifra congelada asciende a 1.500 millones de tokens, mientras que otros 729 millones quedaron fuera del alcance de la inmovilización.
El episodio vuelve a poner el foco en una de las características operativas de las stablecoins emitidas por entidades centralizadas: el emisor puede intervenir sobre determinados tokens cuando identifica fondos relacionados con una actividad ilícita o con un ataque. En este caso, la respuesta se produjo, según el relato difundido, en apenas media hora.
La información disponible no detalla el mecanismo utilizado por Tether ni identifica qué direcciones fueron bloqueadas. Tampoco precisa el importe total sustraído en el ataque contra Binance más allá de la diferencia entre los fondos inmovilizados y los 729 millones de USDT que escaparon.
Custodia, propiedad y devolución no son la misma decisión
CryptoSlate sitúa el caso dentro de un marco más amplio: los precedentes en Estados Unidos muestran que la custodia de los activos, la determinación de quién es su propietario y la eventual devolución de los fondos pueden quedar sometidas a decisiones separadas.
La distinción es relevante porque congelar unos tokens no resuelve por sí solo qué ocurre después con ellos. La inmovilización impide, en principio, que los activos sigan moviéndose desde las direcciones afectadas, pero las cuestiones sobre control, titularidad y retorno requieren decisiones diferenciadas.
El caso de Binance ilustra así tanto la capacidad de reacción de Tether como los límites de una intervención posterior al robo: una parte de los USDT quedó bloqueada, pero cientos de millones no fueron alcanzados por la medida.











