Las acciones de Shopify llegaron a caer más de un 21% en la negociación previa a la apertura de Wall Street después de que la compañía presentara unos ingresos trimestrales ligeramente inferiores a las previsiones. La plataforma canadiense de comercio electrónico facturó 3.740 millones de dólares en el tercer trimestre, frente a los 3.750 millones que esperaba el mercado.
La diferencia fue de apenas 10 millones de dólares, menos del 0,3% de lo estimado, pero bastó para desencadenar una fuerte reacción entre los inversores. Posteriormente, las pérdidas se moderaron hasta situarse alrededor del 15% en la negociación previa a la apertura.
El primer incumplimiento de previsiones desde 2022
El dato supone un crecimiento del 32% respecto al mismo periodo del año anterior. Sin embargo, es la primera vez desde el segundo trimestre de 2022 que Shopify no alcanza las expectativas de ingresos de los analistas.
Los principales puntos débiles fueron las suscripciones, las cuotas mensuales que abonan los comercios por utilizar el software de la compañía, y el volumen bruto de mercancías (GMV). Este indicador refleja el valor total de los pedidos procesados a través de la plataforma y también quedó por debajo de lo que esperaba el mercado.
El resto de las cuentas ofreció una lectura más favorable. El beneficio neto aumentó cerca de un 75%, hasta los 462 millones de dólares. Además, Shopify prevé que sus ingresos vuelvan a crecer más de un 30% durante el cuarto trimestre.
Aun así, Vital Knowledge considera que las perspectivas contienen señales dispares. La firma de análisis apuntó en una nota que tanto la previsión como el comportamiento del GMV podían ser recibidos negativamente por los inversores.
Un mercado con poco margen para decepciones
La reacción se explica también por el nivel de exigencia que afrontaba Shopify. En agosto, la empresa había situado su previsión de ingresos trimestrales entre 3.730 y 3.780 millones de dólares, después de elevar de forma significativa su estimación anterior. El resultado finalmente publicado quedó en la parte baja de ese intervalo.
El entorno de resultados tampoco ayudó. Según los datos de FactSet recogidos el viernes, el 30% de las compañías del S&P 500 que ya habían presentado sus cuentas registró ingresos inferiores a lo esperado. En beneficios, el 82% superó las previsiones y el 14% se quedó por debajo. La proporción de sorpresas positivas se situó por encima de la media de los últimos cinco años, del 78%, aunque la mejora media fue modesta: un 1,9% sobre lo estimado.
Las empresas que incumplieron las previsiones sufrieron, de media, una caída del 2,1% en los días próximos a la publicación de sus resultados. Shopify, que no forma parte del S&P 500 por ser una compañía canadiense, registró un castigo muy superior ya antes de la apertura.
La presión adicional sobre las tecnológicas
La caída llega en un momento delicado para el sector tecnológico. El Nasdaq 100 entró el día anterior en fase de corrección tras acumular un descenso de al menos el 10% desde sus máximos.
Parte de la presión procede del gasto de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial. Sus inversiones en centros de datos y chips han llevado el flujo de caja libre, el efectivo disponible después de realizar esas inversiones, a terreno negativo en algunas compañías. Alphabet registró un flujo de caja libre negativo de 9.100 millones de dólares en el último trimestre y Meta, de 2.100 millones.
Los beneficios de ambas empresas también quedaron por debajo de las previsiones, aunque principalmente por partidas extraordinarias. En este contexto, los inversores buscan pruebas de que el desembolso multimillonario en infraestructura de inteligencia artificial puede traducirse en resultados. La decepción de Shopify se suma así a un mercado tecnológico menos tolerante con cualquier señal de desaceleración.










