Arabia Saudí prepara un nuevo aumento de su producción de petróleo para los próximos meses, con el objetivo de colocar en el mercado el mayor volumen posible mientras continúa la inestabilidad en Oriente Próximo. La llegada de más barriles, junto con el incremento de la oferta de otros productores, puede ejercer presión bajista sobre el precio del crudo.
Saudi Aramco busca acercarse a su cuota de la OPEP
El consejero delegado de Saudi Aramco, Amin Nasser, anunció el martes que la compañía pretende alcanzar la mayor producción posible durante el cuarto trimestre. Las estimaciones sitúan el bombeo de Arabia Saudí en octubre entre 9 y 10 millones de barriles diarios.
Un nuevo incremento aproximaría al país a su cuota de producción de la OPEP, fijada en 10,48 millones de barriles diarios. La petrolera estatal también sostiene que dispone de margen para elevar aún más el suministro si fuera necesario, hasta alcanzar una capacidad máxima de 12 millones de barriles diarios.
El movimiento se produce después de una recuperación significativa de las exportaciones saudíes. En octubre, el país envió al exterior alrededor de 7 millones de barriles diarios, un volumen similar al registrado antes del conflicto. El tráfico de petroleros ha vuelto a aumentar, especialmente en Ras Tanura, uno de los principales puertos petroleros del golfo Pérsico. Yanbu, situado en el mar Rojo, mantiene asimismo un papel relevante en las salidas de crudo.
Más oferta en un mercado marcado por la tensión regional
Arabia Saudí no es el único productor que está incrementando sus entregas. Emiratos Árabes Unidos e Irak también están aportando más petróleo al mercado mundial. Este aumento conjunto de la oferta contribuye a contener el precio del crudo pese a las tensiones persistentes en Oriente Próximo.
La presión sobre los precios del petróleo, sin embargo, no se ha trasladado por completo a los consumidores. Los carburantes siguen registrando niveles elevados, lo que mantiene la presión sobre la inflación. La evolución final dependerá del equilibrio entre los barriles adicionales que lleguen al mercado y la demanda, en un contexto en el que la compañía saudí considera que el consumo mundial continúa siendo sólido.
En particular, las refinerías chinas están volviendo a aumentar sus compras. Arabia Saudí trata además de recuperar a clientes que durante el conflicto redujeron sus adquisiciones de crudo saudí o recurrieron a otros proveedores.
El aumento de las ventas impulsa las cuentas de Aramco
La recuperación de las exportaciones y el encarecimiento del petróleo han favorecido los resultados de Saudi Aramco. La compañía obtuvo en el último trimestre un beneficio neto ajustado de 31.200 millones de dólares, un 9% más que un año antes.
La producción de petróleo y de otros combustibles líquidos aumentó un 15% frente al trimestre anterior. El negocio de refino y comercialización también registró una mejora notable: su resultado operativo se multiplicó por más de tres y superó los 10.000 millones de dólares.
Con este escenario, Riad combina una mayor disponibilidad de crudo con el esfuerzo por recuperar cuota entre sus compradores internacionales. Si el aumento de producción saudí se mantiene y coincide con los mayores suministros de Emiratos Árabes Unidos e Irak, la oferta adicional seguirá siendo un factor de presión para el mercado petrolero.










