La Proposición 40, que plantea un impuesto extraordinario del 5% sobre el patrimonio de los milmillonarios residentes en California, se encamina al rechazo en los primeros resultados de las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos. Con el 57% de los votos escrutados, el 56% de los electores se opone a la medida, frente al 44% que la respalda, según los datos electorales publicados por The New York Times.
En términos absolutos, más de 4,1 millones de ciudadanos han votado contra el gravamen y algo más de 3,2 millones lo han hecho a favor. El resultado todavía no es definitivo: quedan millones de papeletas por contar y Associated Press considera prematuro declarar un vencedor.
Un gravamen único para las mayores fortunas
La propuesta pretende aplicar un pago único equivalente al 5% del patrimonio total de los residentes con activos superiores a 1.000 millones de dólares. El alcance incluiría también los fideicomisos utilizados para gestionar patrimonios. Con el diseño planteado, una persona con una fortuna de 10.000 millones de dólares tendría que abonar 500 millones.
Los promotores calculan que el impuesto podría recaudar unos 100.000 millones de dólares. Esos recursos se destinarían a financiar la sanidad, la ayuda alimentaria y la educación en California. La iniciativa parte de un sindicato del sector sanitario y cuenta con el respaldo de varios académicos, que defienden aumentar la contribución de los residentes más ricos para reforzar los servicios públicos.
La medida afectaría, según las estimaciones recogidas en la propuesta, a entre 200 y 250 milmillonarios. Para dificultar que sus potenciales contribuyentes eviten el gravamen mediante un cambio de residencia, el texto establece que también se aplicaría a quienes todavía figurasen como residentes de California el 1 de enero de 2026. La disposición tendría, por tanto, carácter retroactivo respecto a esa fecha.
Voto dividido por condados y temor a la fuga de patrimonios
El rechazo no es uniforme en todo el estado. En Los Ángeles, el 51% de los votos contabilizados respalda el impuesto, aunque por un margen estrecho. En el condado de Orange, en cambio, el 62% se opone. También en Riverside y San Bernardino la propuesta encuentra una mayoría clara en contra.
La consulta se celebró junto con las elecciones de mitad de mandato, unos comicios en los que los estadounidenses eligen representantes en el Congreso y, en distintos estados, votan además iniciativas legislativas de ámbito local.
El impuesto ya había provocado movimientos entre algunos de los residentes más ricos de California, pese a que los resultados actuales apuntan a que podría no salir adelante. Agencias inmobiliarias de Florida registraron un aumento de la actividad relacionada con compradores californianos interesados en viviendas de lujo. Según las informaciones sobre esos traslados, varios milmillonarios llegaron a adquirir mansiones en ese estado como medida preventiva.
Florida, gobernada por los republicanos, no aplica un impuesto estatal sobre la renta. El interés por trasladarse allí reflejó el temor de las grandes fortunas a asumir una factura fiscal elevada si la Proposición 40 obtenía el respaldo de los votantes.
Una campaña marcada por la oposición de las grandes fortunas
La iniciativa dividió también al Partido Demócrata y desencadenó una costosa campaña en su contra, financiada en gran medida por estadounidenses con grandes patrimonios. Sergey Brin, cofundador de Google, se posicionó contra la propuesta por el impacto que podría tener sobre los residentes más ricos.
El gobernador demócrata Gavin Newsom también expresó su preocupación. Su temor era que el impuesto provocara la salida de milmillonarios y de sus empresas de California. Esa tensión resume el debate abierto por la Proposición 40: sus defensores la presentan como una vía para obtener recursos adicionales para los servicios públicos, mientras sus detractores advierten del riesgo de acelerar la marcha de contribuyentes y compañías con grandes patrimonios.










