Las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos han movilizado unos 2.740 millones de dólares en aportaciones declaradas de 50 grandes grupos de donantes, según un gráfico compartido por Rand Group. Entre los principales financiadores aparecen Elon Musk y varias compañías de tecnología y criptomonedas, aunque el resultado electoral terminó favoreciendo a los demócratas, el partido que recibió menos dinero de este conjunto de organizaciones y fortunas.
Un puñado de donantes concentra miles de millones
Más del 60% de las contribuciones identificadas, unos 1.670 millones de dólares, se dirigió a candidatos republicanos. Los demócratas recibieron alrededor de 832 millones, mientras que los 235 millones restantes procedieron de donantes vinculados a intereses concretos, sin una adscripción exclusiva a ninguno de los dos partidos. Ripple y Coinbase figuran en este último grupo.
La concentración de recursos es todavía mayor si se atiende a los veinte mayores donantes. De acuerdo con The New York Times, aportaron en conjunto unos 2.000 millones de dólares, una cantidad equivalente a cerca del 15% de todo el gasto en publicidad política de este año. El volumen convierte estos comicios en los más caros de mitad de mandato desde, al menos, 2018.
Las empresas tecnológicas y las firmas de criptomonedas han dejado así de ocupar una posición marginal en la financiación política estadounidense. Musk, Andreessen Horowitz, Coinbase, Ripple y los gemelos Winklevoss aparecen entre los grandes nombres del listado elaborado por Rand Group.
El desembolso de Musk no evita la derrota en Texas
Elon Musk habría aportado unos 445,6 millones de dólares, casi el triple que el segundo mayor donante. Más de 200 millones se destinaron a respaldar al republicano Ken Paxton en la carrera al Senado por Texas. El esfuerzo no impidió la victoria del demócrata James Talarico, que se convertirá en el primer senador demócrata por Texas desde 1990.
La derrota se produjo en el marco de un avance demócrata que permitió al partido hacerse con el control de la Cámara de Representantes y del Senado. También ganó las elecciones a gobernador en Texas, Ohio y Georgia, estados en los que está prevista la construcción de numerosos centros de datos para inteligencia artificial. Varios de los vencedores habían defendido una moratoria sobre estos proyectos.
El resultado provocó inicialmente descensos en los futuros del S&P 500 y del Nasdaq 100, que llegaron a sus niveles más bajos desde el verano. Las pérdidas, sin embargo, se recuperaron por completo, ya que los inversores habían anticipado el desenlace electoral y ahora cuentan con un escenario político más definido.
Ripple financia a ambos bandos en Ohio
Ripple Labs y su presidente, Chris Larsen, aportaron conjuntamente unos 73,1 millones de dólares. Coinbase contribuyó con 55,3 millones y los gemelos Cameron y Tyler Winklevoss, fundadores de Gemini, con 53,2 millones. En el caso de Ripple y Larsen, el objetivo declarado de sus aportaciones abarca la regulación de las criptomonedas, la política climática, la inteligencia artificial y la política de California, según The New York Times.
Una parte significativa del dinero se canalizó a través de Fairshake, un super-PAC financiado por Ripple, Coinbase y Andreessen Horowitz. Estos comités pueden recaudar y gastar cantidades ilimitadas, siempre que no coordinen sus actuaciones con ningún candidato.
Fairshake destinó unos 46 millones de dólares a impedir la victoria del demócrata Sherrod Brown en Ohio, un conocido crítico del sector. La cifra superó los 41 millones empleados por el grupo para intentar derrotarlo en 2024, pero Brown ganó esta vez. Larsen, por su parte, habría donado personalmente unos 4 millones para apoyarlo y criticó la campaña de Fairshake. En total, sus aportaciones individuales durante el año superaron los 22,5 millones de dólares, principalmente para candidatos demócratas.
El nuevo equilibrio político dará a los demócratas la presidencia de las comisiones parlamentarias que participan en la elaboración de la regulación del sector y más capacidad para investigar a las empresas de criptomonedas, incluidas las vinculadas al presidente Donald Trump. El impacto inmediato sobre el mercado fue limitado: bitcoin tocó su nivel más bajo desde mediados de septiembre, pero después recuperó más de un 3%. La CLARITY Act ya estaba bloqueada en el Senado, Trump conserva el poder de veto y los supervisores mantienen margen para impulsar normas favorables a las criptomonedas sin una nueva ley del Congreso.











