El petróleo se ha hundido este miércoles después de que los demócratas arrebataran a los republicanos el control de la Cámara de Representantes y el Senado de Estados Unidos. El mercado interpreta que la derrota electoral de Donald Trump puede limitar su capacidad para financiar nuevas operaciones militares contra Irán, aunque la incertidumbre geopolítica sigue siendo elevada.
El West Texas Intermediate (WTI), referencia en Estados Unidos, llegó a situarse en torno a los 93,30 dólares por barril, frente a los más de 98 dólares del martes por la tarde. La caída supera el 5% en poco más de 24 horas. El Brent, referencia internacional, retrocedió hasta aproximadamente 100,47 dólares, desde los más de 106 dólares de la jornada anterior.
El crudo europeo se aproxima así al umbral psicológico de los 100 dólares por barril. La velocidad del movimiento refleja el cambio de ánimo entre los operadores, que a comienzos de semana mantenían al petróleo en niveles sensiblemente más altos.
El resultado electoral reduce el margen de Trump
La victoria demócrata en las dos cámaras del Congreso introduce una nueva limitación política para la Casa Blanca. Entre las cuestiones que siguen bajo escrutinio está la posibilidad de financiar nuevas operaciones militares contra Irán, una opción que podría encontrar más obstáculos con el cambio en el equilibrio de poder.
Trump reconoció a The Wall Street Journal que la guerra con Irán contribuyó a la derrota de su partido, aunque afirmó que no se arrepiente del conflicto. El presidente también se mostró dispuesto a cooperar con los demócratas y recordó que conserva la capacidad de ejercer su derecho de veto.
El cambio, sin embargo, no será inmediato. El nuevo Congreso no tomará posesión hasta el 3 de enero. Michelle Brouhard, responsable de análisis de riesgos geopolíticos de Kpler, señaló que el Gobierno dispone de casi dos meses para impulsar nuevas iniciativas en política exterior bajo la correlación de fuerzas actual.
Para el mercado petrolero, la cuestión central es si Washington optará por retomar la vía militar o priorizará las negociaciones. Los analistas de ING Warren Patterson y Ewa Manthey consideran que el precio ya incorpora el riesgo de nuevas hostilidades. Si no se produce una escalada adicional, parte de esa prima de riesgo podría desaparecer.
Irán mantiene abierto el riesgo de una nueva escalada
La caída del petróleo se produce pese a que la situación en Oriente Próximo continúa siendo delicada. Trump ha asegurado que, por ahora, no contempla un nuevo ataque contra Irán porque las conversaciones avanzan favorablemente, aunque también ha advertido de que el Ejército estadounidense está preparado para intervenir si fuera necesario.
Sus declaraciones llegan después de un ataque estadounidense contra la isla iraní de Qeshm, situada cerca del estrecho de Ormuz. La acción reavivó el temor a una escalada mientras Washington y Teherán intentan alcanzar un acuerdo. Irán mantiene el paso marítimo cerrado en gran medida y ha obstaculizado la navegación mediante drones submarinos y explosivos, según la información disponible.
El estrecho tiene un peso estratégico para el suministro energético: antes de la guerra, por esa vía transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. Catar trata de facilitar el diálogo. Una delegación catarí mantuvo el lunes una reunión de unas tres horas con representantes iraníes, pero el intercambio de propuestas todavía no ha producido un avance decisivo.
La previsión de un repunte sigue sobre la mesa
Neil Shearing, economista jefe de Capital Economics, considera que un nuevo ataque estadounidense podría llevar el Brent por encima de los 120 dólares por barril. También advierte de que la derrota republicana puede empujar a Trump a concentrarse más en la política exterior, ante las mayores dificultades para sacar adelante su agenda interna.
El comportamiento del crudo también afecta a la economía estadounidense. Un petróleo más caro eleva el coste de los combustibles y el transporte, y puede añadir presión a una inflación que ya se encuentra por encima del objetivo del 2% de la Reserva Federal.
Los operadores siguen además las negociaciones entre Rusia y Ucrania. Un eventual avance podría influir en las sanciones estadounidenses contra Rusia y en sus exportaciones de combustibles, mientras el mercado del diésel permanece sometido a una fuerte presión.










