La victoria de los demócratas en las elecciones de mitad de mandato amenaza con frenar la agenda favorable a las criptomonedas que Donald Trump ha impulsado desde su regreso a la Casa Blanca. El nuevo equilibrio en Washington dará al partido la mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado, y con ella más capacidad para bloquear iniciativas legislativas, abrir investigaciones y someter a un mayor escrutinio los vínculos empresariales del presidente con el sector.
Durante los últimos dos años, las empresas de activos digitales han contado con un respaldo político excepcional en Estados Unidos. Trump convirtió las criptomonedas en uno de los ejes de su política económica, recibió a ejecutivos del sector en la Casa Blanca y defendió una regulación más flexible. Al mismo tiempo, el presidente obtuvo ingresos de sus propios proyectos vinculados a las monedas digitales, una combinación que ha alimentado las críticas de los demócratas.
La Clarity Act queda más lejos
El cambio de mayorías complica especialmente el futuro de la Clarity Act, una propuesta diseñada para aclarar qué organismos deben supervisar a las plataformas de intercambio y a otras empresas de criptomonedas. El proyecto ya fue bloqueado en el Senado en septiembre y, con los demócratas al frente de ambas cámaras, su aprobación en la redacción actual parece todavía más difícil.
Los senadores demócratas cuestionaron la protección que la iniciativa ofrecía a los inversores y consideraron insuficientes las normas sobre los intereses empresariales de los políticos. También mantuvieron discrepancias sobre las monedas estables y la competencia que pueden plantear a la banca tradicional. El resultado electoral refuerza ahora la posición de quienes reclaman un marco más estricto.
La nueva mayoría no implica, sin embargo, que desaparezcan automáticamente las medidas adoptadas durante la etapa de Trump. La ley estadounidense sobre monedas estables seguirá vigente, ya que su derogación exigiría aprobar otra norma. Además, los supervisores financieros conservarán margen para desarrollar reglas aplicables a los activos digitales.
Más presión sobre Trump y sus empresas
El Congreso demócrata tendrá otras herramientas a su alcance. Podrá promover investigaciones, citar a responsables del sector para que comparezcan y utilizar el presupuesto para presionar a los organismos supervisores. Una de las áreas bajo escrutinio serán los vínculos financieros entre Trump y las compañías de criptomonedas.
El foco está puesto en World Liberty Financial, la empresa con la que la familia Trump mantiene una estrecha relación. Los demócratas llevan tiempo planteando posibles conflictos de intereses: el presidente obtiene beneficios de proyectos cripto mientras su Administración participa en decisiones regulatorias que afectan directamente a esas empresas. Trump rechaza que sus intereses empresariales interfieran con sus funciones presidenciales.
El nuevo reparto de poder también puede dar más protagonismo a algunos de los principales críticos del sector. Elizabeth Warren podría presidir la influyente Comisión Bancaria del Senado. En la Cámara de Representantes, Maxine Waters, que ya ha cuestionado los intereses de Trump en las criptomonedas, podría asumir un papel más destacado.
Sherrod Brown también regresa al Senado tras derrotar al republicano Jon Husted. Brown perdió su escaño en 2024, después de que grupos de presión del sector destinaran millones de dólares a campañas en su contra, y ahora podría influir en el control del organismo supervisor de los mercados de materias primas y derivados de criptomonedas.
Un escenario más incierto para el mercado
Para Adam Minehardt, del Hyperliquid Policy Center, la prioridad inmediata del sector será defenderse ante la nueva presión política. La incertidumbre llega además en un momento delicado para el mercado: el precio de Bitcoin continúa muy por debajo de su máximo histórico y un reciente ataque informático contra Binance, con pérdidas de miles de millones, volvió a poner el foco en la seguridad de las plataformas.
El giro político también puede abrir una vía de negociación. Ji Kim, director del Crypto Council for Innovation, sostiene que la industria está dispuesta a trabajar con representantes de ambos partidos. Si las empresas aceptan avanzar en protección del consumidor, supervisión e intereses empresariales de los políticos, podrían contribuir a un marco regulatorio con más posibilidades de sobrevivir a futuros cambios de Gobierno.












