Apple y Nvidia atraviesan dos momentos bursátiles muy distintos pese a que ambas cotizan cerca de máximos. Apple marcó esta semana un nuevo récord, alrededor de los 345 dólares, y volvió a superar los 5 billones de dólares de capitalización. Nvidia, en cambio, ve cómo su valoración relativa se reduce aunque sus ingresos crecen a un ritmo muy superior.
Apple gana valor por la previsibilidad de su negocio
La compañía dirigida por Apple se está beneficiando de varios factores. La demanda de los nuevos iPhone mantiene el interés por su negocio principal, mientras que la división de servicios continúa aportando crecimiento. Productos como la App Store, iCloud y las suscripciones generan márgenes elevados y flujos de caja que el mercado considera previsibles.
A esa percepción se suma la expectativa de que Apple pueda incorporar la inteligencia artificial a sus productos y servicios sin asumir el mismo nivel de inversión que los grandes proveedores de computación en la nube. Mientras estas compañías destinan enormes cantidades a chips, energía y centros de datos, Apple conserva un modelo de negocio relativamente menos intensivo en capital.
La combinación de estabilidad, generación de caja y disciplina inversora explica que los inversores estén dispuestos a pagar más por la compañía. En su caso, la cotización no solo refleja el crecimiento esperado, sino también la confianza en que sus resultados serán más fáciles de anticipar.
Nvidia crece más rápido que su valoración
La lectura del mercado sobre Nvidia es diferente. Sus ingresos aumentaron más de un 100% interanual en el último trimestre y superaron los 96.000 millones de dólares. La acción también avanzó con fuerza, pero las previsiones de beneficios crecieron todavía más deprisa.
Ese desfase ha reducido el PER esperado de Nvidia. A comienzos de año se situaba por encima de 25 y desde entonces ha descendido de forma clara. Algunas estimaciones citadas en el análisis sitúan ahora la compañía por debajo de 17 veces los beneficios futuros, frente a aproximadamente 20 veces para el índice de semiconductores.
El descenso del múltiplo no implica necesariamente una venta masiva de acciones. Significa, sobre todo, que los beneficios previstos están aumentando a mayor velocidad que el precio del título. Nvidia sigue cotizando en niveles elevados, pero resulta relativamente más barata cuando se compara su valoración con las ganancias que el mercado espera.
La duda está en la duración del auge de la inteligencia artificial
La cautela de los inversores responde a varias incertidumbres. Una de ellas es cuánto tiempo mantendrán los grandes proveedores de servicios en la nube sus enormes inversiones en inteligencia artificial. Google, Amazon y Microsoft, además, están desarrollando cada vez más chips propios, lo que podría elevar la competencia para Nvidia a largo plazo.
También pesan el encarecimiento de la memoria y las elevadas expectativas que ya están incorporadas en las previsiones de resultados. La cuestión central para el mercado no es únicamente si Nvidia seguirá creciendo, sino durante cuánto tiempo podrá mantener un ritmo tan excepcional.
El contraste entre ambas empresas resume dos formas distintas de valorar una acción. Apple recibe una prima por la estabilidad de su negocio y por su menor intensidad de capital. Nvidia, pese a crecer mucho más, se somete a un examen más exigente porque su valoración depende de que el ciclo de inversión en IA conserve su fuerza.
La evolución de ese ciclo dependerá en buena medida de lo que los grandes proveedores de nube comuniquen en los próximos trimestres sobre sus planes de inversión. Mientras sigan ampliándolos, será más difícil considerar que Nvidia está extremadamente cara solo por su múltiplo.











