Arabia Saudí ha paralizado varias instalaciones energéticas en el sur del país después de nuevos ataques reivindicados por los hutíes, un movimiento yemení respaldado por Irán. La ofensiva, ejecutada según el grupo con misiles balísticos y drones, eleva la preocupación sobre el suministro de crudo desde Oriente Medio mientras el tránsito por el estrecho de Ormuz continúa limitado por el conflicto entre Estados Unidos e Irán.
Incendios y heridos en instalaciones energéticas
Los hutíes aseguran que sus objetivos fueron emplazamientos de Saudi Aramco situados en Abha, Najrán y Jizán. Las autoridades saudíes todavía no han precisado qué instalaciones fueron alcanzadas, aunque la agencia estatal del país informó de incendios en infraestructuras energéticas tras los ataques del martes. También se registraron varios heridos.
La zona de Jizán ya había sufrido ataques anteriormente. Allí se encuentra una refinería con capacidad para procesar 400.000 barriles de petróleo al día, que permanece parada desde una ofensiva registrada en julio. El lunes, otras instalaciones petroleras de la misma región volvieron a ser atacadas.
La sucesión de incidentes ha llevado a Riad a elevar el tono. Turki al Maliki, portavoz del Ministerio de Defensa saudí, afirmó que el país adoptará todas las medidas necesarias para disuadir a los hutíes y evitar nuevos ataques. La ofensiva tampoco se ha limitado a las infraestructuras energéticas: Arabia Saudí sostiene que los ataques contra cuatro ciudades próximas a la frontera con Yemen han causado ya 73 heridos.
El petróleo afronta un nuevo foco de tensión
Los ataques llegan después de varios meses de presión sobre instalaciones petroleras saudíes. El mes pasado, los hutíes también aseguraron haber alcanzado un petrolero saudí en el mar Rojo. El grupo sostiene que su objetivo es bloquear las exportaciones de petróleo de Arabia Saudí como respuesta al asedio de Saná, la capital yemení.
En paralelo, el tráfico de crudo por el estrecho de Ormuz sigue condicionado por el enfrentamiento entre Washington y Teherán. La combinación de ataques contra infraestructuras saudíes y dificultades para utilizar una de las principales rutas marítimas de la región incrementa el temor a interrupciones en el suministro.
El Brent se acerca así al umbral de los 100 dólares por barril, en un mercado que ha incorporado una prima adicional de riesgo geopolítico. Goldman Sachs contempla un escenario de inestabilidad prolongada en Oriente Medio y ha elevado ligeramente sus previsiones sobre el precio del petróleo. Los analistas de la entidad, entre ellos Daan Struyven, consideran que las perturbaciones en el transporte marítimo podrían extenderse hasta 2027.
Irán endurece su discurso sobre la navegación
La tensión se extiende también a la relación entre Irán y Estados Unidos. Teherán ha modificado recientemente su estrategia militar y defiende un enfoque más ofensivo. Mohsen Rezaee, alto responsable de seguridad iraní, afirmó que la postura operativa frente a los buques de guerra y las bases estadounidenses se ha ajustado “de forma fundamental”.
Rezaee añadió que Irán responderá a la presión económica estadounidense con una zona de exclusión marítima en el golfo Pérsico, una medida que podría someter la navegación regional a una presión todavía mayor.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán dura ya más de seis meses. Donald Trump restó importancia a la guerra en un primer momento, al describirla como una “cosa menor”, pero posteriormente afirmó que todavía debe ganarse. En un mensaje publicado en Truth Social, sostuvo que los precios del petróleo caerán de forma “espectacular” cuando Estados Unidos gane la guerra.
Por ahora, el crudo continúa en niveles elevados. Los nuevos ataques hutíes, las dificultades en torno al estrecho de Ormuz y la escalada de las amenazas militares mantienen abierta la incertidumbre sobre la continuidad del suministro energético desde Oriente Medio.










