El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, prevé que el precio del petróleo pueda caer hasta los 40 dólares por barril cuando termine la guerra con Irán. El escenario que plantea supondría un giro brusco respecto a la situación actual, marcada por la preocupación sobre el suministro y por un Brent situado por encima de los 95 dólares.
Una caída impulsada por el exceso de oferta
Bessent sostiene que el final del conflicto podría desencadenar un excedente considerable en el mercado petrolero. En una entrevista emitida el viernes, señaló que el barril podría bajar primero hacia los 50 dólares y llegar incluso a los 40 dólares, debido a la entrada de una gran cantidad de oferta nueva.
La previsión parte de una inversión completa de las condiciones actuales. Mientras la guerra y los nuevos ataques entre Estados Unidos e Irán alimentan las dudas sobre el suministro de crudo, el secretario del Tesoro espera que la conclusión del conflicto elimine esa presión y deje al mercado con un exceso de petróleo.
“Al final saldremos del otro lado de este conflicto con Irán y espero que entonces el precio del petróleo baje de forma significativa”, afirmó Bessent. Más adelante, describió la posible situación posterior como un mercado con un excedente “muy grande”.
El calendario sigue sin estar claro
La principal incógnita es cuándo podría materializarse ese escenario. Bessent no precisó cuándo espera que termine la guerra y, según la información disponible, hay pocos indicios de que el conflicto vaya a concluir a corto plazo. Un miembro republicano del Comité de Servicios Armados de la Cámara de Representantes llegó a describir esta semana la situación militar como estancada.
La previsión del secretario estadounidense contrasta así con la evolución reciente del mercado. El Brent cotizaba el viernes por encima de los 95 dólares por barril, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) rondaba los 91 dólares. El crudo ha subido con fuerza por la persistencia de la guerra y por los nuevos ataques entre ambos países.
La energía y la presión sobre los bonos
Para Bessent, un descenso pronunciado del petróleo tendría efectos más amplios que los relacionados con el coste de la energía. Una caída de los precios del crudo ayudaría a moderar la inflación y podría reducir la presión sobre la rentabilidad de los bonos del Tesoro estadounidense.
La rentabilidad del bono estadounidense a diez años alcanzó esta semana su nivel más alto desde 2023, en un contexto de preocupación por el repunte de los precios energéticos. Cuando el petróleo se encarece, aumenta el riesgo de que la inflación se mantenga elevada, lo que condiciona las expectativas sobre los tipos de interés y afecta al mercado de deuda.
Bessent considera que esa dinámica podría revertirse tras el final del conflicto. A su juicio, el petróleo y los tipos se están moviendo ahora de forma excepcionalmente sincronizada, pero tanto la inflación general como las rentabilidades deberían volver a bajar cuando termine la guerra con Irán.
Por ahora, la caída hacia los 40 dólares es una previsión condicionada al desenlace del conflicto y a la llegada de nueva oferta al mercado. La fecha en la que podría producirse y la magnitud real del excedente siguen sin estar determinadas.












