El repunte del bitcoin hasta 84.751 dólares ha compensado en parte el último aumento de la dificultad de la red, pero no basta para despejar las dudas sobre la rentabilidad de los mineros. El ingreso bruto teórico por unidad de potencia de cálculo se situó en torno a 40,31 dólares por petahash y día, apenas un 2,65% por encima del nivel de referencia anterior.
La mejora llegó después del reajuste del 19 de septiembre, cuando la dificultad aumentó un 4,1634%, hasta 132,757 billones, desde los 127,451 billones anteriores. El precio del bitcoin se encontraba entonces un 2,26% por encima del umbral de 82.877 dólares que un modelo previo había calculado como necesario para neutralizar el impacto del incremento previsto sobre los ingresos por unidad de potencia.
El precio ha absorbido el aumento de la dificultad
Ese nivel de 82.877 dólares no representa el coste de producción de toda la industria minera. Es un umbral calculado a partir de la relación entre el precio del activo y la dificultad de la red. El ajuste finalmente registrado fue menos severo de lo que anticipaba el modelo del 15 de septiembre, mientras que el bitcoin había subido aproximadamente un 7,07% frente a las variables utilizadas entonces.
Como resultado, la relación entre precio y dificultad mejoró cerca de un 2,79%. Al incorporar la media reciente de las comisiones, el llamado precio del hash bruto —una referencia teórica de los ingresos generados por la potencia de cálculo— quedó un 2,65% por encima de la base anterior.
La cifra utiliza la recompensa fija de 3,125 BTC por bloque, las comisiones observadas, el precio congelado del bitcoin y la dificultad de la red. No equivale a ingresos efectivamente cobrados ni a beneficios. La rentabilidad real cambia de una empresa a otra según la eficiencia de sus equipos, los contratos eléctricos, la financiación, el personal y el resto de costes operativos.
La próxima revisión apunta a una posible bajada
El siguiente indicador introduce cautela. Con solo el 14,43% del actual periodo de dificultad completado, los bloques se estaban produciendo a una media de 625,3 segundos, unos 10 minutos y 25 segundos. A ese ritmo, la estimación apuntaba a una reducción del 2,48% en torno al 3 de octubre, con 1.725 bloques todavía por minar.
Bitcoin reajusta la dificultad cada 2.016 bloques para mantener la producción media cerca de un bloque cada 10 minutos. Si los bloques llegan más despacio de lo previsto, la siguiente corrección tiende a ser negativa. Pero esta lectura es todavía preliminar. La producción de bloques es aleatoria y una muestra corta puede cambiar con rapidez, aunque la potencia de cálculo subyacente no se haya movido en la misma proporción.
Por eso, la estimación no demuestra que los mineros estén apagando máquinas, reduciendo operaciones o trasladando equipos. Los cálculos basados en tiempos constantes de bloque son especialmente poco precisos al comienzo de un nuevo periodo. Si el ritmo se acelera, la previsión de descenso puede reducirse o incluso desaparecer antes del próximo reajuste.
Las comisiones apenas sostienen los ingresos
Las tarifas ofrecieron poco apoyo adicional durante la ventana analizada. Entre los bloques 967.828 y 967.971 se generaron 2,04858206 BTC en comisiones, con una media de 0,01422626 BTC por bloque. Esa cantidad representó alrededor del 0,45% de los 452 BTC obtenidos en recompensas totales durante los 144 bloques.
El dato no permite proyectar un régimen estable de comisiones, pero sí muestra que, en esa muestra, los ingresos de los mineros dependían casi por completo de la subvención por bloque y del precio del bitcoin.
La serie mensual estimada del hashrate osciló entre aproximadamente 826,1 EH/s y 1,053 ZH/s, con una lectura corriente cercana a 937,5 EH/s. No se observó un desplome sostenido que permita afirmar que se está produciendo un apagado generalizado. Son estimaciones derivadas de la producción de bloques, no mediciones directas de cada máquina.
La mejora, por tanto, existe pero sigue siendo limitada. Para que gane consistencia deberán coincidir tres factores: que el bitcoin conserve el nivel alcanzado, que las comisiones aporten más ingresos y que una eventual bajada de dificultad se confirme cuando el periodo de bloques esté mucho más avanzado.











