Los inversores en Bitcoin han asumido más de 2.000 millones de dólares en pérdidas durante los últimos tres días, en un contexto de mayor presión vendedora en los exchanges y de expectativas crecientes sobre una posible subida de los tipos de interés en Estados Unidos. El deterioro del mercado eleva el riesgo de que la criptomoneda se dirija hacia los 70.000 dólares.
Las pérdidas realizadas aumentan la presión sobre Bitcoin
La venta de Bitcoin se intensificó mientras el mercado asimilaba un entorno menos favorable para los activos de riesgo. Las pérdidas realizadas por sus titulares superaron los 2.000 millones de dólares en un periodo de tres días, una señal de que parte de los inversores está cerrando posiciones por debajo del precio al que adquirió sus monedas.
La presión vendedora también se ha impuesto en la negociación al contado de Binance. Este comportamiento refleja una mayor disposición a vender directamente Bitcoin y añade tensión a un mercado que ya venía debilitándose.
La criptomoneda cayó brevemente por debajo de los 75.000 dólares el viernes, arrastrada por una oleada de ventas en las acciones tecnológicas estadounidenses. El movimiento muestra la conexión cada vez más estrecha entre Bitcoin y otros activos considerados sensibles a las condiciones financieras y al apetito por el riesgo.
El mercado mira a los tipos y al empleo en Estados Unidos
La presión sobre Bitcoin coincide con un cambio en las expectativas sobre la política monetaria estadounidense. Los inversores han aumentado sus previsiones de una subida de los tipos de interés, un escenario que suele endurecer las condiciones de financiación y reduce el atractivo de los activos más volátiles.
El mercado también está reaccionando a las señales procedentes del empleo en Estados Unidos. La combinación de ese impacto, el repunte de las ventas en los mercados tecnológicos y la salida de capital de Bitcoin ha profundizado el deterioro de la cotización.
Con Bitcoin ya por debajo de los 75.000 dólares en algunos momentos de la sesión, el nivel de 70.000 dólares aparece como el siguiente umbral de riesgo que vigilan los inversores. La evolución de las ventas en los exchanges y las expectativas sobre los tipos serán determinantes para medir si la presión vendedora se mantiene.










