Bitcoin (BTC) se encamina a cerrar octubre con su peor resultado mensual desde 2014, en un año que está dejando atrás la tradicional fortaleza de la criptomoneda durante este periodo. La caída se produce en un entorno de mayor aversión al riesgo que también está afectando a las acciones tecnológicas y al oro.
El «Uptober» no se cumple este año
Octubre es conocido entre los inversores de criptomonedas como «Uptober», un término utilizado para describir el comportamiento alcista que Bitcoin ha registrado en numerosos ejercicios durante este mes. Sin embargo, la evolución de 2025 se aleja de ese patrón y amenaza con convertir octubre en el peor mes para BTC en doce años.
La cotización acumula pérdidas importantes y las últimas horas del mes serán determinantes para el resultado definitivo. Si la presión vendedora se mantiene, Bitcoin terminará octubre con su mayor caída desde 2014 y quedarán frustradas las expectativas asociadas a uno de los periodos estacionalmente más favorables para el activo digital.
El comportamiento reciente también complica el uso de los ciclos históricos como referencia. Agosto y septiembre fueron meses relativamente sólidos para Bitcoin, pese a que suelen considerarse menos favorables para el mercado de las criptomonedas. Esa evolución dificulta anticipar los próximos movimientos únicamente a partir de los patrones observados en años anteriores.
Los tipos de interés elevan la presión sobre los activos de riesgo
La debilidad de Bitcoin se enmarca en una preocupación más amplia en los mercados financieros: la posibilidad de que los tipos de interés permanezcan elevados durante más tiempo. Cuando cambia la expectativa sobre el coste del dinero, los inversores tienden a reducir su exposición a los activos considerados más arriesgados. Esa dinámica puede traducirse en una mayor presión vendedora sobre las criptomonedas.
Las acciones tecnológicas, especialmente las compañías cuyo valor depende en buena medida de beneficios futuros y de previsiones de crecimiento, también están sufriendo. Unos tipos altos reducen el valor que el mercado atribuye a esos beneficios, lo que afecta con especial intensidad a las empresas tecnológicas de rápido crecimiento.
A corto plazo, Bitcoin suele moverse en la misma dirección que este segmento de la bolsa. Aunque en ocasiones se compara a BTC con el oro, muchos inversores continúan tratándolo como un activo de riesgo. Por eso, en fases de incertidumbre, la criptomoneda puede caer al mismo tiempo que las acciones tecnológicas, en lugar de actuar como refugio.
El oro tampoco evita las ventas
La presión no se limita a Bitcoin ni a la renta variable tecnológica. El oro también atraviesa dificultades, pese a que tradicionalmente gana atractivo cuando aumenta el temor sobre la economía. Una de las explicaciones se encuentra en su falta de rendimiento: como el metal no genera intereses, una mayor rentabilidad de la deuda pública puede restarle demanda.
La evolución del dólar estadounidense constituye otro factor relevante. El oro cotiza en dólares en los mercados internacionales, por lo que una apreciación de la divisa encarece su adquisición para los inversores que operan con otras monedas.
De este modo, Bitcoin, las acciones tecnológicas y el oro afrontan presión vendedora en un mismo contexto de mercado. Algunos analistas señalan diciembre como un posible periodo de recuperación para BTC, apoyándose en repuntes observados en ciclos anteriores. Se trata, no obstante, de una hipótesis sin garantías. Antes, el cierre de octubre determinará si el «Uptober» termina convertido en el peor octubre de Bitcoin desde 2014.











