Bitcoin ha perdido casi un 2% en las últimas 24 horas y ha retrocedido hasta la zona de los 84.000 dólares, en un movimiento que vuelve a poner de manifiesto la sensibilidad del mercado de criptomonedas ante el repunte de las materias primas y de los tipos de interés a largo plazo en Estados Unidos.
El petróleo vuelve a presionar a los activos de riesgo
La caída llega después de que Bitcoin iniciara la semana con fuerza y pareciera dispuesto a prolongar su avance. Sin embargo, el renovado encarecimiento del petróleo ha deteriorado el apetito por el riesgo. El crudo WTI estadounidense ha vuelto a situarse en torno a los 90 dólares por barril.
El repunte se produce tras los ataques hutíes contra Arabia Saudí, que han reavivado la preocupación por la seguridad del suministro energético. La recuperación de las exportaciones de petróleo, que según la información disponible habría permitido regresar a niveles de 2025, queda así expuesta a nuevos episodios de inestabilidad.
El estrecho de Ormuz concentra buena parte de esa incertidumbre. La fuente señala que Irán podría atacar con relativa facilidad a los petroleros que atraviesan esta ruta marítima, un factor que añade tensión a las perspectivas del mercado del crudo y complica cualquier mejora sostenida de los precios.
En Estados Unidos, Donald Trump ha autorizado el uso de una variante más barata de diésel en las carreteras del país. La medida pretende contener los precios ante la crisis energética y se enmarca, según la información publicada, en el objetivo de reducir el impacto sobre los consumidores de cara a las elecciones de mitad de mandato.
Las rentabilidades de los bonos estadounidenses también suben
El segundo foco de presión procede del mercado de deuda. Las rentabilidades de los bonos estadounidenses han vuelto a aumentar, impulsadas por las dudas sobre la inflación, el encarecimiento del petróleo y la solidez del crecimiento económico.
En los vencimientos largos, de entre 10 y 30 años, los inversores exigen una compensación mayor por comprometer su capital durante periodos en los que pueden cambiar sustancialmente las condiciones económicas. La incertidumbre acumulada en los últimos tiempos refuerza esa exigencia y eleva el coste de financiación a largo plazo.
El resultado es un entorno menos favorable para los activos considerados de mayor riesgo. Bitcoin no siempre reacciona de forma inmediata o proporcional a los movimientos de las rentabilidades, pero en jornadas como la actual la presión se refleja con claridad en su precio.
Bitcoin sigue sin consolidar el rebote
El retroceso hasta los 84.000 dólares interrumpe de nuevo el intento de recuperación de la criptomoneda. Cada vez que el mercado parece acercarse a una ruptura al alza, un nuevo episodio de tensión macroeconómica frena el movimiento.
Por ahora, la combinación de petróleo más caro, mayor incertidumbre inflacionista y rendimientos elevados en la deuda estadounidense mantiene limitada la capacidad de Bitcoin para avanzar. La evolución del crudo y de los bonos seguirá siendo clave para determinar si la presión actual se modera o si el mercado vuelve a mostrar debilidad.











