La dificultad de minado de Bitcoin ha alcanzado los 148 billones, mientras los ingresos de los mineros han caído a su nivel más bajo de los últimos tres meses. El deterioro se refleja también en la rentabilidad operativa de los equipos, que afrontan un entorno más exigente para cubrir sus costes eléctricos.
Un umbral eléctrico cada vez más ajustado
Con el hashprice registrado el 30 de octubre, un equipo con una eficiencia de 25 J/TH puede cubrir un coste de electricidad de aproximadamente 0,0545 dólares por kWh. El cálculo incorpora una comisión del 2% para el grupo de minería.
Esta referencia indica el precio máximo de la electricidad que ese tipo de máquina puede asumir con los ingresos obtenidos por su capacidad de cálculo, según las condiciones recogidas en la fuente. El umbral se refiere al consumo eléctrico y no incluye otros gastos asociados a la actividad minera.
Más dificultad y menos ingresos para los mineros
La dificultad de la red determina lo complejo que resulta encontrar nuevos bloques de Bitcoin. Cuando aumenta, los mineros necesitan aportar más capacidad de cálculo para mantener, en términos relativos, las mismas posibilidades de obtener recompensas. En este caso, el nivel de 148 billones coincide con una caída de los ingresos hasta mínimos de tres meses.
La combinación deja menos margen a las operaciones con equipos menos eficientes o con tarifas eléctricas más elevadas. El dato del hashprice ofrece precisamente una referencia para medir hasta dónde pueden cubrir el coste de la energía los dispositivos de una determinada eficiencia.
El escenario descrito subraya la presión que soporta la minería de Bitcoin cuando la dificultad se mantiene en niveles elevados y los ingresos retroceden. Para las empresas del sector, la eficiencia energética y el precio de la electricidad son factores determinantes para sostener la actividad, aunque la información disponible no detalla el impacto concreto sobre operadores individuales.












