Bitcoin apenas registra cambios en las últimas 24 horas, mientras la rentabilidad de la deuda pública estadounidense continúa al alza. El rendimiento del bono de Estados Unidos a 30 años llegó el martes al 5,6%, su nivel más elevado desde junio de 2002, en un movimiento que mantiene la atención de los inversores sobre los tipos de interés y el próximo dato de inflación PCE.
El bono a 30 años alcanza máximos de más de dos décadas
La subida de las rentabilidades resulta especialmente llamativa porque coincidió con un descenso del precio del petróleo. En principio, un crudo más barato podía haber reducido la presión sobre los tipos, pero el mercado de deuda siguió moviéndose en sentido contrario.
El repunte se produjo además pese a que las expectativas sobre una subida de tipos de la Reserva Federal en octubre se han moderado de forma notable. La probabilidad, que el lunes superaba el 70%, ha descendido ahora hasta el 49%. El dato refleja que los inversores todavía están ajustando sus previsiones sobre la política monetaria del banco central.
Para Bitcoin, la evolución de los bonos es relevante porque unas rentabilidades más elevadas aumentan el atractivo relativo de la deuda pública frente a los activos digitales. En particular, un rendimiento del bono estadounidense a 10 años por encima del 5% supone, en teoría, una competencia importante para la criptomoneda: ofrece la posibilidad de obtener ese rendimiento durante una década sin asumir el mismo nivel de riesgo que comportan otros activos.
El PCE puede modificar las expectativas sobre los tipos
La referencia principal de la jornada será la inflación PCE, el indicador de precios que la Reserva Federal utiliza como una de sus medidas preferidas. Su publicación puede provocar nuevos ajustes en las previsiones sobre los tipos de interés, especialmente de cara a la reunión de octubre.
La semana también incluye datos relevantes del mercado laboral estadounidense. Esas cifras pueden influir en la valoración que haga la Fed sobre la fortaleza de la economía y, por tanto, en las decisiones que adopte en materia monetaria. Con varios indicadores pendientes, el mercado afronta una semana especialmente sensible para los tipos y las rentabilidades de la deuda.
El petróleo y los resultados de Micron, otros focos de atención
El comportamiento del petróleo aparece como otro factor capaz de condicionar el ánimo de los inversores. El crudo cayó el martes, pero esa bajada no se tradujo de inmediato en una reducción de las rentabilidades de los bonos. La expectativa es que una caída sostenida hacia niveles más bajos pueda ofrecer cierto alivio al mercado.
Ese escenario podría producirse si el petróleo desciende como consecuencia de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán, aunque la fuente plantea esa posibilidad como una hipótesis y no como un hecho confirmado. Por ahora, el descenso registrado no ha cambiado la tendencia de la deuda estadounidense.
También se conocerán los resultados trimestrales de Micron, el fabricante de chips de memoria. Sus cuentas pueden tener relevancia para la confianza en el desarrollo de la inteligencia artificial, otro de los temas que están influyendo en la percepción de los mercados. Bitcoin llega a esta combinación de referencias prácticamente sin cambios, pero con la rentabilidad de los bonos y las expectativas sobre la Reserva Federal como principales variables de fondo.











