Bitcoin volvió a retroceder y continúa sin encontrar una ruptura al alza. La criptomoneda acumula una caída aproximada del 0,3% en las últimas 24 horas, hasta los 83.213 dólares, en un mercado condicionado por dos factores que todavía no juegan a su favor: el repunte del petróleo y el aumento de los rendimientos de la deuda estadounidense.
La deuda ofrece una alternativa más atractiva
Los rendimientos de los bonos del Tesoro de Estados Unidos siguieron subiendo en la última sesión. El bono a 10 años cerró por encima del 5,2%, cerca de niveles que no se alcanzaban desde 2007. En el tramo largo de la curva, el rendimiento del bono a 30 años llegó a superar el 5,56%, su cota más alta desde 2004, según los datos recogidos por TradingView.
Para Bitcoin, este movimiento supone una presión adicional. A medida que aumenta la rentabilidad de la deuda pública estadounidense, los inversores encuentran más atractivo destinar capital a bonos del Gobierno para plazos de 10 o 30 años. Ese cambio reduce el incentivo para asumir riesgo en activos como las criptomonedas, especialmente cuando persiste la incertidumbre sobre la evolución de la inflación y los tipos de interés.
El ascenso de los rendimientos también refleja que el mercado contempla nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. La incógnita es si esas alzas llegarán finalmente. Por ahora, el repunte de los intereses de la deuda ya está teniendo un efecto visible sobre Bitcoin, que sigue atrapado en un rango sin lograr recuperar el impulso suficiente para romper al alza.
El petróleo añade presión sobre la inflación
El crudo es la otra variable que mantiene al mercado en alerta. El Brent sube de nuevo cerca de un 2%, mientras los operadores siguen pendientes de la guerra entre Estados Unidos e Irán y del bloqueo parcial del estrecho de Ormuz, una zona relevante para el transporte de petróleo.
En el frente diplomático han aparecido algunos indicios moderadamente positivos. Funcionarios estadounidenses e iraníes mantuvieron el lunes conversaciones por separado con mediadores sobre un posible alto el fuego. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, afirmó que Teherán espera una respuesta de Washington a una propuesta modificada.
La propuesta vincula la reapertura del estrecho de Ormuz, entre otras condiciones, a la liberación de activos congelados, el alivio de sanciones y el fin del bloqueo naval. Mientras tanto, los datos del mercado físico apuntan a una cierta recuperación de los flujos. Según Kpler, las exportaciones de crudo de Oriente Medio han recuperado este mes alrededor del 80% del nivel previo a la guerra, cerca de su máximo desde el inicio del conflicto en febrero.
La normalización del crudo podría aliviar a Bitcoin
El estrecho de Ormuz, sin embargo, continúa operando claramente por debajo de su capacidad normal. Por eso, la evolución del petróleo seguirá siendo determinante para los activos digitales. Un descenso del crudo, apoyado por una mayor normalización de las exportaciones y avances en las negociaciones, reduciría la presión inflacionista.
Ese escenario también podría rebajar la necesidad de nuevas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal. La combinación de petróleo más barato y rendimientos de la deuda a la baja ofrecería a Bitcoin un entorno más favorable para abandonar el actual estancamiento. De momento, ninguna de esas dos condiciones se ha materializado y la criptomoneda continúa sin una dirección clara.











