Bitcoin (BTC) llegó a superar puntualmente los 87.000 dólares durante la noche, aunque después perdió parte del impulso y cotizaba en torno a los 85.500 dólares. La subida, que había cobrado fuerza tras la superación de la zona de los 82.000 dólares, volvió a encontrar resistencia cuando el petróleo reanudó su avance por el repunte de las tensiones entre Estados Unidos e Irán.
El petróleo vuelve a poner freno a Bitcoin
La evolución del crudo se ha convertido de nuevo en uno de los principales focos de atención para los mercados. Tras el avance de Bitcoin hasta los 87.000 dólares, el precio del petróleo volvió a subir con fuerza, en un movimiento asociado al deterioro de la situación entre Washington y Teherán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, anunció que todas las aerolíneas iraníes quedarán cerradas a partir del miércoles. La noticia reavivó la presión sobre el petróleo y frenó el avance de Bitcoin, que había recuperado impulso durante las últimas sesiones.
El mercado había recibido cierto alivio cuando el crudo cayó el día anterior. Esa bajada contribuyó a reducir parte de la presión sobre los activos de riesgo, entre ellos Bitcoin. En este contexto, la fuente señala que un eventual escenario de paz sería positivo para la criptomoneda, al disminuir uno de los factores que están alimentando la incertidumbre.
La rentabilidad del bono estadounidense también pierde altura
El comportamiento de la deuda pública estadounidense ha ofrecido otro apoyo a la cotización de Bitcoin. La rentabilidad del bono a 10 años cayó el lunes hasta el 4,95%, después de haber alcanzado la semana anterior un máximo del 5,04%. Además, las rentabilidades de toda la deuda estadounidense a largo plazo descendieron cerca de un 1% durante esa jornada.
El rendimiento del bono a 10 años volvió así a situarse por debajo del 5%, un nivel que había contribuido a aumentar la presión sobre las valoraciones de las acciones y otros activos de riesgo. Cuando las rentabilidades a largo plazo bajan, el coste de capital se relaja y el entorno resulta menos exigente para este tipo de activos.
La evolución de los bonos también ayuda a explicar por qué Bitcoin pudo avanzar con fuerza antes del repunte del petróleo. Sin embargo, el movimiento no elimina la incertidumbre del mercado. La dirección de las rentabilidades seguirá dependiendo, entre otros factores, del precio del crudo, la inflación y las necesidades de financiación de gobiernos y empresas durante los próximos trimestres.
HSBC espera una nueva bajada de la rentabilidad
HSBC considera que la distensión observada en el mercado de bonos puede prolongarse. El banco prevé que la rentabilidad del bono estadounidense a 10 años se sitúe en el 4,65% a finales de 2026, aunque elevó su estimación anterior, del 4,30%, hasta ese nuevo nivel.
La previsión de HSBC contrasta con otros escenarios más exigentes. iCapital calcula que la rentabilidad podría rondar el 5,3%, mientras que Deutsche Bank ha advertido de que, tomando como referencia ciclos anteriores de subidas de tipos, los niveles cercanos al 6% podrían ser posibles en 2027.
Estas diferencias reflejan la incertidumbre que rodea al mercado de deuda. Incluso si se cumple el escenario de HSBC, el coste del capital seguiría siendo elevado en términos históricos y no apuntaría a un regreso a los tipos extremadamente bajos del periodo posterior a 2008. Para Bitcoin, el alivio procedente de los bonos puede ser relevante, pero su continuidad dependerá también de la evolución del petróleo y de las tensiones geopolíticas.











