BMW prevé eliminar antes de mediados del próximo año el 20% de sus puestos de alta dirección como parte de un plan para reducir costes y recuperar rentabilidad. La inteligencia artificial será una de las herramientas centrales de la reorganización, que contempla fusionar o reducir áreas de negocio y extender después los ajustes a los niveles inferiores de gestión.
Una estructura directiva más ligera
El fabricante alemán quiere simplificar su organización en un momento de presión para la industria del automóvil. La competencia se ha intensificado, las ventas en China están por debajo de lo previsto y el grupo también acusa las consecuencias económicas del conflicto en Oriente Próximo.
La reducción de puestos directivos estará vinculada, en parte, a la integración o disminución de distintas áreas del negocio. BMW confía en que la automatización permita asumir tareas, acortar procesos y acelerar la toma de decisiones. El ajuste no se limitará a la alta dirección: una vez completada esa primera fase, la compañía prevé llevar la reorganización a otros niveles directivos.
Walter Mertl, director financiero de BMW, considera decisivo el uso sistemático de aplicaciones de inteligencia artificial capaces de actuar de forma autónoma en todas las áreas de la empresa. Según explicó, esa estrategia debe contribuir a crear estructuras más flexibles y eficientes, con menos capas organizativas y una capacidad de decisión más rápida.
El recorte se suma a otros ajustes de empleo
Los nuevos planes llegan después del acuerdo alcanzado en julio para reducir los puestos de oficina de BMW en Alemania. Fuentes conocedoras del proceso sitúan el alcance de ese recorte en unos 8.000 empleos, alrededor del 5% de la plantilla mundial. La empresa pretende cubrir buena parte de esa reducción mediante salidas voluntarias.
La industria está recurriendo a medidas similares para operar con estructuras más pequeñas. UPS eliminó 12.000 puestos directivos y prevé que la inteligencia artificial evite tener que recuperar esas posiciones. Lufthansa, por su parte, quiere suprimir unos 4.000 empleos administrativos antes del final de esta década.
En BMW, la reducción de personal forma parte de un programa de ahorro más amplio. La compañía también ha decidido no participar en el Salón del Automóvil de París debido a un cambio de prioridades y está adaptando su gama de vehículos a las características de cada región.
China, el principal frente para la rentabilidad
El mercado chino se ha convertido en uno de los principales problemas para el fabricante alemán. Durante años BMW había resistido mejor que algunos rivales la debilidad de la demanda en China, pero ahora también nota el avance de las marcas locales, entre ellas BYD. Esa evolución está restando cuota a los fabricantes europeos y obliga a revisar la oferta de modelos.
BMW prepara para Europa, entre otros lanzamientos, un vehículo eléctrico asequible. En Estados Unidos desarrolla un nuevo SUV de lujo. El objetivo es ajustar los productos a las preferencias de cada mercado en lugar de aplicar una estrategia uniforme a todas las regiones.
La presión sobre los resultados llevó a BMW a advertir en junio de que el margen de beneficio de su división de automóviles podría caer este año hasta el 1%. El nuevo consejero delegado, Milan Nedeljkovic, que asumió el cargo en mayo, ha situado la mejora de la estructura y de la base de costes entre sus prioridades ante la creciente competencia del sector.
BMW aspira a elevar el margen de su división de automóviles hasta una horquilla de entre el 3% y el 5% en 2028. A comienzos de la próxima década, la compañía prevé recuperar su objetivo de largo plazo, situado entre el 8% y el 10%. Para lograrlo, apuesta por una organización más sencilla, una reducción de costes y un uso más amplio de la inteligencia artificial.










