La búsqueda de la próxima altcoin capaz de multiplicar su valor por cien está llevando a algunos operadores a comprar tokens que, según ellos mismos sospechan, apenas tienen valor real. Shayne Coplan, consejero delegado de Polymarket, alertó de esta dinámica durante la conferencia Token2049, celebrada en Singapur, y la comparó con una partida de «patata caliente».
El riesgo de entrar antes que los demás
El atractivo de estas operaciones está en la posibilidad, aunque sea remota, de acertar con el activo que dispare su precio. Quien compra pronto puede obtener grandes beneficios si consigue vender antes de que el resto de participantes intente hacer lo mismo.
El mecanismo funciona mientras sigan llegando compradores. La entrada de nuevos operadores mantiene la presión al alza y alimenta la expectativa de que todavía queda recorrido. Pero cuando el interés desaparece, quienes conservan el token pueden encontrarse con que todos buscan salir al mismo tiempo. El precio, en ese escenario, puede desplomarse rápidamente.
Coplan describió este comportamiento como un caso de «exuberancia irracional», un concepto asociado al economista estadounidense y premio Nobel Robert J. Shiller. La dinámica parte de las ganancias que otros inversores parecen estar obteniendo: el temor a perderse la siguiente subida impulsa nuevas compras, que a su vez atraen a más participantes.
El consejero delegado de Polymarket sostiene que el patrón también se reproduce en las criptomonedas, especialmente en las altcoins de menor tamaño. El problema es que resulta muy difícil anticipar qué token será capaz de multiplicar su valor por decenas o incluso por cientos. Arthur Hayes, cofundador de BitMEX, ya había defendido que la llamada temporada de altcoins no había terminado por completo y que muchos operadores habían dejado pasar los activos con mayores ganancias del ciclo.
Polymarket ofrece otra forma de especular
Frente a la búsqueda de una subida extraordinaria, Coplan pone como ejemplo el crecimiento de los mercados de predicción. Estas plataformas permiten negociar sobre la probabilidad de que ocurran acontecimientos como elecciones, cambios económicos o competiciones deportivas.
Según su planteamiento, operar en Polymarket no ofrece un potencial de ganancias exponencial como el que persiguen quienes compran una pequeña altcoin. La cuestión consiste en valorar qué probabilidad existe de que suceda un acontecimiento y detectar si el mercado está asignando una probabilidad equivocada. Quien analiza mejor la información puede obtener beneficios, pero el enfoque es distinto al de esperar que un token se multiplique por cien.
El volumen de negociación refleja el interés por este tipo de plataformas. Según datos de DefiLlama recogidos en la fuente, Polymarket alcanzó los 1.210 millones de dólares en siete días y se situó como el segundo mayor mercado de predicción. Kalshi ocupó el primer puesto, con 2.300 millones de dólares.
Eso no elimina los riesgos. 10x Research señaló en diciembre que los mercados de predicción se están convirtiendo en un nuevo terreno de disputa dentro de la economía de las criptomonedas. Los operadores profesionales cuentan con más datos y métodos avanzados para analizarlos, lo que puede dejar en desventaja a los participantes menos experimentados.
La expansión llega con presión regulatoria
El crecimiento de Polymarket también ha aumentado la atención de los supervisores. En Estados Unidos, más de una docena de estados han emprendido acciones legales contra Polymarket, Kalshi o ambas por contratos vinculados a acontecimientos deportivos. En otros países, el acceso a Polymarket está restringido o bloqueado.
La incertidumbre regulatoria también ha afectado a sus relaciones comerciales. Según las informaciones citadas, JPMorgan Chase terminó su relación bancaria con Polymarket el 14 de agosto por sus dudas sobre la regulación, aunque el banco no se habría desvinculado completamente y seguiría interesado en una eventual salida a bolsa de la compañía.










