Estados Unidos podría incautar esta semana criptoactivos vinculados a Irán por valor de unos 1.000 millones de dólares, según afirmó el secretario del Tesoro, Scott Bessent. El anuncio se enmarca en la estrategia de la Administración de Donald Trump para aislar al país del exterior y ampliar la presión más allá de las sanciones financieras.
Washington asegura que tiene localizados los activos
Bessent explicó sus planes durante una conversación con la presentadora Greta Van Susteren en Washington. Según el secretario, las autoridades estadounidenses saben dónde se encuentran los fondos digitales y preparan una nueva actuación contra las criptomonedas relacionadas con Irán.
La declaración no precisa si los 1.000 millones de dólares corresponden a activos que todavía no habían sido incautados o si incluyen fondos identificados en operaciones anteriores. Tampoco aclara qué cantidad adicional podría quedar finalmente bajo control de Estados Unidos. Por ahora, se trata de una previsión sobre una posible operación esta semana, no de una incautación confirmada.
El anuncio llega después de varias actuaciones previas. A finales de abril, Bessent señaló que las autoridades estadounidenses habían incautado casi 500 millones de dólares en criptomonedas iraníes. Posteriormente, el 29 de mayo, elevó el total a aproximadamente 1.000 millones de dólares. Esa cifra acumulaba varias operaciones y no correspondía a una única intervención.
Una campaña que va más allá de las sanciones financieras
El secretario del Tesoro presentó la posible incautación como una pieza de una estrategia más amplia. Según Bessent, la política de “máxima presión” sobre Irán ha dado paso a una campaña orientada a su aislamiento casi completo. El objetivo, afirmó, es actuar no solo sobre las cuentas bancarias y las transacciones financieras, sino también sobre las vías comerciales y de movilidad del país.
Washington pretende dificultar el comercio de petróleo iraní mediante medidas militares y bloqueos marítimos. Bessent sostuvo que la intención es que Irán deje de poder vender crudo por vía marítima y pronosticó que, por primera vez desde el inicio de su extracción de petróleo, el país podría quedarse sin crudo disponible en el mar para su venta.
La estrategia incluye además el cierre de rutas comerciales terrestres. Bessent destacó la cooperación con Emiratos Árabes Unidos y Omán, y afirmó que Estados Unidos trabaja también con Pakistán y Turquía para bloquear todas las conexiones terrestres relevantes.
Restricciones para los dirigentes iraníes
Las medidas afectan asimismo a los desplazamientos internacionales de altos cargos vinculados al régimen iraní. Bessent indicó que Washington está restringiendo las rutas aéreas con el objetivo de limitar la capacidad de los miembros de la Guardia Revolucionaria iraní para viajar al extranjero.
El secretario ironizó sobre la posibilidad de que esos dirigentes se desplacen a ciudades como Londres, París o Ginebra y afirmó que, si apoyan a la República Islámica de Irán, tendrán que permanecer en el país. También aseguró que la presión está generando inquietud dentro de la Guardia Revolucionaria y citó informaciones de The New York Times para sostener que existe pánico entre algunos de sus miembros.
Las declaraciones de Bessent dibujan una ofensiva que combina controles sobre activos digitales, presión sobre las exportaciones de petróleo, restricciones comerciales y límites a los viajes. Sin embargo, todavía no está confirmado que la nueva operación sobre criptomonedas vaya a ejecutarse esta semana ni se conoce qué volumen de fondos adicionales abarcaría.











