Estados Unidos quiere acelerar la aprobación de una ley que ampliaría las restricciones sobre la venta y el mantenimiento de equipos avanzados para fabricar chips en China, una iniciativa que coloca de nuevo a ASML en el centro de la disputa tecnológica entre Washington y Pekín. El movimiento llega mientras el primer ministro neerlandés, Rob Jetten, intenta alcanzar un acuerdo con la Administración estadounidense para evitar nuevas limitaciones a la compañía.
La ley MATCH ampliaría el alcance de los controles
John Moolenaar, presidente republicano del comité sobre China de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, pretende que la denominada ley MATCH se incorpore a un paquete legislativo que sea aprobado antes de que termine el año. El congresista sostiene que ni Estados Unidos ni los Países Bajos salen beneficiados si China mantiene el acceso a tecnología avanzada capaz de reforzar sus capacidades industriales y militares.
El proyecto endurecería las normas estadounidenses de exportación de maquinaria para la fabricación de semiconductores. Su alcance podría extenderse también a compañías extranjeras que empleen tecnología, componentes o patentes estadounidenses, un aspecto que afecta directamente a ASML.
La empresa neerlandesa, con sede en Veldhoven, fabrica equipos esenciales para producir chips de última generación. La exportación a China de sus máquinas EUV, las más avanzadas de su catálogo, ya está prohibida. La nueva legislación podría ampliar las restricciones a los equipos DUV, una tecnología menos avanzada pero relevante para la fabricación de semiconductores.
Moolenaar considera que China podría utilizar tecnología occidental para desarrollar alternativas propias y fortalecer a sus fabricantes nacionales. En su opinión, el conflicto no se limita al suministro de maquinaria: forma parte de la pugna entre Washington y Pekín por el liderazgo en inteligencia artificial.
La diplomacia neerlandesa intenta frenar una decisión unilateral
La ofensiva legislativa estadounidense contrasta con el tono más confiado de Rob Jetten. El primer ministro neerlandés trató recientemente el asunto con el presidente Donald Trump en Nueva York y declaró a Bloomberg TV que espera alcanzar una solución viable para todas las partes.
Jetten defiende que Países Bajos ya aplica controles estrictos a las exportaciones de ASML. La preocupación de La Haya es que Washington termine determinando de forma unilateral qué equipos puede vender una empresa neerlandesa a otros países. Desde esa perspectiva, las normas propuestas por Estados Unidos afectarían a la autonomía neerlandesa en materia de política comercial y de exportaciones.
El ministro de Comercio, Sjoerd Sjoerdsma, también viajó a Washington para intentar modificar la posición de los legisladores estadounidenses. Entre sus reuniones estuvo la mantenida con Moolenaar, aunque el encuentro no ha alterado la postura del congresista. Moolenaar asegura que sigue dispuesto a dialogar, pero mantiene su objetivo de tramitar la ley antes de que finalice el año.
China sigue siendo un mercado relevante para ASML
El endurecimiento de las reglas tendría consecuencias potencialmente importantes para ASML, ya que China continúa siendo un mercado significativo para la compañía pese a las restricciones que ya están en vigor. Moolenaar vincula además a varias empresas tecnológicas chinas con el Ejército del país y señala que la ley MATCH podría dirigirse contra compañías consideradas por el Gobierno estadounidense riesgos para la seguridad o empresas militares chinas.
Entre las firmas mencionadas figuran Huawei, Hua Hong, CXMT, SMIC y YMTC. Según el congresista, la iniciativa cuenta con respaldo tanto republicano como demócrata. En el Senado estadounidense también se ha presentado un proyecto similar, lo que podría devolver el debate sobre las exportaciones de ASML a la primera línea política durante los próximos meses.
La aprobación de la ley tampoco dejaría necesariamente la decisión final en manos del presidente estadounidense. Trump podría vetarla, aunque el Congreso tendría la posibilidad de levantar ese veto si reuniera los apoyos suficientes. Además, el texto actual concedería al Gobierno un margen limitado para aplicar las restricciones con flexibilidad. Para Jetten, el diálogo con Trump puede facilitar un acuerdo, pero una parte decisiva de la presión sobre ASML procede del Congreso y, por ahora, Moolenaar no muestra señales de querer rebajarla.











