Estados Unidos y China han publicado nuevas listas de productos que podrían beneficiarse de una reducción de los aranceles a la importación. El esquema afecta a intercambios comerciales valorados en unos 60.000 millones de dólares, aproximadamente 30.000 millones por cada país, y llega después del reciente encuentro entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el presidente chino, Xi Jinping.
La medida representa un nuevo paso para contener la tensión comercial entre Washington y Pekín, aunque deja fuera los principales focos de conflicto. Las dos potencias siguen negociando sobre tecnología, controles a la exportación y otras cuestiones políticamente más sensibles.
Listas distintas para cada mercado
Estados Unidos plantea reducir los aranceles aplicados a 77 categorías de productos procedentes de China. Entre ellas se encuentran juguetes, artículos para el hogar, material deportivo y fuegos artificiales. China, por su parte, ha identificado 1.619 productos estadounidenses que podrían acogerse a gravámenes más bajos.
La lista china incluye carne, productos lácteos, cereales, carbón, madera y equipos médicos. Alrededor del 90% de los productos incorporados al esquema podría regresar finalmente al arancel normal de nación más favorecida una vez que concluyan los procedimientos internos necesarios.
Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos, ha señalado que se trata principalmente de bienes no sensibles. Para Washington, uno de los objetivos es mejorar el acceso de los productos agrícolas y los equipos médicos estadounidenses al mercado chino. Pekín obtendría, a su vez, menores aranceles para bienes como los juguetes y los artículos para el hogar.
La agricultura concentra buena parte del avance
El sector agrícola ocupa un lugar destacado en el nuevo esquema. Está previsto que se reduzcan los aranceles sobre productos como el trigo, el maíz y el sorgo, además del carbón estadounidense. China ya se había comprometido previamente a aumentar en los próximos años sus compras de productos agrícolas y materias primas procedentes de Estados Unidos.
La agricultura es uno de los ámbitos en los que ambas partes pueden alcanzar acuerdos con mayor facilidad. Las negociaciones relacionadas con los chips, la inteligencia artificial y las restricciones a la exportación plantean dificultades mucho mayores por su peso económico y estratégico.
En este contexto, Estados Unidos y China quieren crear un grupo específico de trabajo sobre agricultura. Su primera reunión debería celebrarse antes de que termine 2026, según el esquema anunciado.
Una tregua comercial todavía limitada
Las rebajas arancelarias forman parte de un intento más amplio de estabilizar la relación bilateral. Washington y Pekín han prorrogado su tregua comercial hasta enero y mantienen las conversaciones para alcanzar un acuerdo de mayor alcance.
El pacto actual sigue teniendo un alcance reducido frente al tamaño total de los intercambios. Los productos incluidos en las listas representan unos 60.000 millones de dólares, mientras que el comercio total de bienes entre ambos países rondó los 415.000 millones el año pasado.
Por tanto, los principales desacuerdos continúan abiertos. La tecnología, los controles a la exportación y Taiwán siguen siendo puntos de fricción entre las dos potencias. Por ahora, el avance se concentra en mercancías consideradas menos sensibles y en sectores, como el agrícola, donde existe un margen mayor para la negociación.










