El Banco de Japón (BoJ) ha decidido acelerar la venta de los fondos cotizados vinculados a acciones que mantiene en cartera. El nuevo ritmo será aproximadamente 2,6 veces superior al habitual, aunque la estimación para desprenderse de todos esos activos seguirá extendiéndose durante 43 años, frente a los 112 años calculados hasta ahora.
Una aceleración que no implica una salida rápida
La decisión modifica el ritmo de desinversión, pero no transforma el proceso en una liquidación inmediata. Incluso con el aumento previsto, el banco central japonés necesitaría más de cuatro décadas para completar la venta de los fondos, según la estimación recogida por CryptoSlate.
La diferencia entre ambos plazos muestra la escala temporal con la que el BoJ está gestionando la salida de esta cartera. El cálculo anterior situaba la operación en 112 años; el nuevo escenario reduce ese horizonte a 43 años. La cifra, por tanto, representa una revisión significativa del calendario estimado, pero sigue apuntando a una retirada gradual.
El papel de los ETF en la cartera del BoJ
El banco central japonés ha acumulado fondos de acciones y ahora ha optado por venderlos a un ritmo más elevado que el aplicado hasta el momento. La medida se encuadra en el proceso con el que la institución trata de deshacer esa posición, aunque la información disponible no detalla en qué condiciones se producirán las ventas ni cuál será su calendario concreto.
El dato de los 43 años debe interpretarse como una proyección, no como una fecha fijada para la salida definitiva. También queda sin precisar, en la información publicada, el volumen exacto de activos que permanece en la cartera del BoJ. Lo que sí cambia es la velocidad estimada: el banco central prevé avanzar 2,6 veces más rápido que antes, aun manteniendo una estrategia de desinversión de muy largo plazo.





