El Banco Central Europeo (BCE) defiende el desarrollo del euro digital como una cuestión de autonomía estratégica, además de como una nueva alternativa para realizar pagos. Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo de la institución, advierte de que alrededor de dos tercios de los pagos con tarjeta en Europa se procesan mediante sistemas controlados por empresas no europeas.
Una dependencia que el BCE considera vulnerable
En una entrevista con el diario italiano Milano Finanza, Cipollone explicó que Europa depende en gran medida de proveedores extranjeros para una parte esencial de sus pagos. A su juicio, esta situación puede dejar al continente en una posición vulnerable si en algún momento se ve comprometido el acceso a esos servicios.
El ejecutivo del BCE comparó esta dependencia con la que Europa ha mantenido en otros ámbitos estratégicos, como la energía y la defensa. La conclusión que extrae es que la Unión Europea no debería quedar completamente supeditada a terceros para garantizar servicios considerados esenciales.
En este contexto, el euro digital no se plantea únicamente como un instrumento para facilitar los pagos electrónicos. Su propósito sería proporcionar a Europa un sistema propio que le permita ejercer un mayor control sobre las operaciones digitales y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.
El proyecto encara sus primeras pruebas en 2027
El BCE prevé iniciar en 2027 una prueba piloto con pagos reales realizados mediante el euro digital. En esta fase participarían empleados del propio banco central y de los bancos centrales nacionales.
Según la información trasladada por Cipollone, 36 entidades del sector ya colaboran en los preparativos del proyecto. La institución también busca comercios electrónicos y proveedores de servicios de pago móvil interesados en formar parte de las pruebas.
El planteamiento del BCE no pasa necesariamente por excluir a las empresas extranjeras del mercado europeo. Cipollone sostiene que el objetivo es que Europa pueda tomar sus propias decisiones y evitar una dependencia total de terceros en los servicios de pago esenciales.
Una posible llegada a partir de 2029
Si se cumplen los plazos previstos, el euro digital podría estar disponible a partir de 2029. Antes, los legisladores europeos deben alcanzar un acuerdo sobre el marco legal que regulará el proyecto.
La iniciativa forma parte de los trabajos que Europa lleva años desarrollando para crear una moneda digital de banco central, conocida como CBDC. Su evolución dependerá tanto de las pruebas previstas como de la aprobación de esa base normativa. Por ahora, la defensa pública del BCE se apoya en la necesidad de reforzar la capacidad europea para gestionar sus propios pagos digitales.











