Bitcoin ha comenzado la nueva semana bursátil con una caída ligera, en un entorno marcado por dos focos de presión para los mercados: la fortaleza del empleo en Estados Unidos y el repunte del petróleo. El Brent ha escalado hasta los 95 dólares por barril mientras la guerra entre Estados Unidos e Irán continúa sin una salida clara.
Un mercado laboral que complica el escenario para Bitcoin
La semana anterior terminó con un tono negativo para Bitcoin después de que los datos del mercado laboral estadounidense mostraran una solidez mayor de la prevista. Aunque una economía resistente suele interpretarse como una señal positiva, en este caso el efecto sobre los activos financieros fue distinto.
La fortaleza del empleo puede dar más margen a la Reserva Federal para mantener una política monetaria restrictiva o incluso plantearse nuevas subidas de los tipos de interés. Esa posibilidad vuelve a cobrar relevancia entre los inversores, que podrían empezar a valorar con mayor seriedad el riesgo de un endurecimiento monetario.
El entorno de tipos elevados suele ejercer presión sobre los activos financieros, entre ellos Bitcoin. La criptomoneda ha iniciado la sesión con un descenso mínimo, pero el contexto macroeconómico ha empeorado respecto a la semana anterior, especialmente por la combinación de empleo sólido y energía más cara.
El Brent vuelve a situarse en 95 dólares
El petróleo añade una segunda fuente de incertidumbre. El precio del Brent ha subido hasta los 95 dólares por barril, en un momento en el que el conflicto con Irán parece lejos de resolverse. El repunte energético dificulta que los riesgos inflacionistas puedan considerarse transitorios, una circunstancia que también puede condicionar las decisiones de la Reserva Federal.
Donald Trump se reúne con altos cargos para estudiar cómo declarar concluido el conflicto, pero la posibilidad de una salida rápida parece cada vez más lejana. Una de las cuestiones centrales es si sería posible cerrar la guerra sin reabrir el estrecho de Ormuz. Si esa vía no se materializa, el mercado energético mundial seguiría afrontando un problema de gran magnitud.
El secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, afirmó el domingo que quizá no se alcance ningún acuerdo nuclear con Irán. Según Wright, si el país reconstruye su infraestructura nuclear, Estados Unidos podría volver a intervenir para destruir esa capacidad. Sus declaraciones refuerzan el riesgo de que una operación presentada inicialmente por Trump como breve termine prolongándose.
Más tensión militar y presión sobre la energía
La escalada también se ha trasladado al terreno militar. Las tropas estadounidenses atacaron el sábado tres petroleros iraníes después de que Irán lanzara misiles balísticos contra dos buques de la Armada estadounidense.
A este escenario se suman los ataques ucranianos contra refinerías rusas, que introducen una presión adicional sobre el suministro energético global. El resultado es un mercado del petróleo condicionado por varios frentes de conflicto y con mayores dificultades para anticipar una normalización rápida.
Para Bitcoin, el inicio de semana combina así una referencia macroeconómica menos favorable —un empleo estadounidense más fuerte de lo esperado— con un factor geopolítico que amenaza con mantener elevados los precios de la energía. La cotización parte con una caída moderada, mientras los inversores siguen pendientes de la evolución de los tipos de interés, el Brent y la guerra con Irán.










