Las acciones tokenizadas de Tesla, Nvidia y Alphabet registran una volatilidad aproximadamente un 50% superior a la de sus equivalentes tradicionales, según un estudio del Fondo Monetario Internacional (FMI). El organismo también advierte de que estos activos digitales tienen menos liquidez y pueden resultar más difíciles de vender al precio deseado.
El análisis aparece en el Informe sobre la estabilidad financiera mundial, dentro de un capítulo dedicado a la expansión de la tokenización y a las vulnerabilidades que puede generar. Las acciones tokenizadas son productos digitales que replican el valor de títulos cotizados y se negocian mediante tecnología de cadena de bloques, lo que permite operar fuera del horario habitual de las bolsas.
Más oscilaciones y menos liquidez
La principal conclusión del FMI es que las versiones digitales de estas acciones presentan movimientos de precio mucho más amplios. De media, sus cotizaciones oscilan alrededor de un 50% más que las acciones tradicionales equivalentes. Esa característica puede traducirse en mayores ganancias, pero también en pérdidas más importantes cuando el mercado se mueve en contra del inversor.
El problema no se limita a la volatilidad. El estudio señala que hay menos compradores y vendedores en estos mercados, lo que reduce la liquidez y puede complicar la ejecución de una venta rápida. La fragmentación tecnológica agrava la situación: las plataformas de negociación, los sistemas de custodia y el procesamiento de operaciones no siempre están conectados entre sí, y tampoco existe una interconexión suficiente entre las distintas cadenas de bloques.
En la práctica, un inversor puede encontrar dificultades para trasladar una posición o negociar con facilidad entre plataformas diferentes. Esa falta de integración añade fricciones a un mercado que, por diseño, pretende ofrecer una operativa más flexible que la de las bolsas convencionales.
Operativa nocturna y compras fraccionadas
El FMI también identifica ventajas. Más de la mitad de las operaciones con acciones tokenizadas se realizan cuando las bolsas estadounidenses están cerradas. La negociación continua permite reaccionar a noticias empresariales o económicas durante la noche, sin esperar a la apertura de Wall Street.
Además, cerca del 80% de las operaciones corresponden a menos de una acción completa. Los inversores pueden adquirir así una fracción de títulos como los de Tesla o Nvidia, en lugar de comprar una unidad entera.
El comportamiento de estos activos también puede anticipar los movimientos de la bolsa tradicional. Según el informe, más del 85% de las variaciones de precio registradas durante la noche se reflejan en las acciones convencionales durante los cinco minutos posteriores a la apertura de las bolsas estadounidenses. El mercado tokenizado puede actuar, por tanto, como una señal temprana, aunque esa ventaja convive con una mayor volatilidad y una liquidez más limitada.
Un mercado todavía pequeño, pero en expansión
El valor mundial de los activos del mundo real tokenizados, conocidos como RWA, se situaba en unos 65.000 millones de dólares a 31 de julio, según las cifras citadas por el FMI. De ese total, aproximadamente 2.300 millones correspondían a acciones tokenizadas. La tokenización consiste en registrar en una cadena de bloques activos existentes, como acciones, bonos y otros productos financieros.
El volumen sigue siendo reducido frente al mercado bursátil tradicional, cuyo valor global de las acciones rozó los 160 billones de dólares en 2025, según la asociación financiera estadounidense SIFMA. Aun así, plataformas como Coinbase, Kraken, Binance y Robinhood ya han desarrollado servicios relacionados con las acciones tokenizadas, aunque su disponibilidad depende del país y de cada operador. Bullish se incorporó a este mercado en agosto, mientras que OKX e Intercontinental Exchange, matriz de la Bolsa de Nueva York, trabajan en planes para negociar acciones estadounidenses fuera del horario bursátil habitual.
El FMI considera que la cadena de bloques puede agilizar la liquidación, facilitar la transferencia de garantías y automatizar tareas administrativas, incluido el pago de dividendos en determinados sistemas. Pero también alerta de que la automatización puede amplificar las caídas en momentos de tensión. Una negociación abierta 24 horas, combinada con órdenes automáticas de venta, podría acelerar los descensos si muchos inversores intentan cerrar sus posiciones al mismo tiempo.
Por ahora, el tamaño relativamente pequeño del mercado limita el alcance de esos riesgos. El organismo reclama, no obstante, reglas claras sobre los derechos de propiedad, la liquidez y la seguridad de las plataformas para evitar que el crecimiento de la tokenización introduzca nuevas vulnerabilidades en el sistema financiero.










