El Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) ha advertido de que las stablecoins pueden sufrir crisis de reembolsos incluso cuando sus reservas cubren por completo el valor de los tokens emitidos. El riesgo aumentaría si, en un episodio de tensión, los activos que respaldan la moneda no pudieran trasladarse con rapidez entre los países donde operan sus distintas entidades emisoras.
La alerta figura en un informe publicado el 12 de octubre, pocos días antes de la reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 prevista para el 15 de octubre. El organismo calcula que el mercado de stablecoins rondaba los 300.000 millones de dólares a mediados de 2026 y señala que el 99% de su valor está vinculado al dólar estadounidense.
El problema no es solo cuánto hay en reserva
El FSB centra su análisis en las stablecoins emitidas por varias compañías vinculadas entre sí que comparten la responsabilidad sobre un mismo token, pero mantienen sus reservas separadas. En algunos modelos, los titulares pueden solicitar el reembolso a cualquiera de las entidades participantes, con independencia del país en el que se emitió originalmente la moneda.
Esta estructura puede generar un desajuste de liquidez. Si la demanda de reembolsos se concentra en una jurisdicción mientras una parte importante de los activos de respaldo permanece en otra, las entidades tendrían que transferir reservas para atenderla. En condiciones normales, ese movimiento podría ser gestionable. Durante una crisis, sin embargo, las restricciones bancarias, las demoras en la liquidación y las diferencias regulatorias nacionales pueden impedir que los fondos lleguen a tiempo.
La velocidad de circulación de estos tokens agrava la situación. Las stablecoins se transfieren entre países y se negocian durante todo el día, mientras que los bonos del Tesoro, los depósitos bancarios y otros activos tradicionales que las respaldan siguen sujetos a los horarios de los mercados locales y a sus propios plazos de liquidación.
El organismo advierte de que un retraso en los reembolsos podría llevar a los titulares a vender sus tokens con descuento en los mercados secundarios, poniendo en riesgo su paridad con el dólar. Una retirada suficientemente grande también podría trasladarse al sistema financiero convencional si los emisores se ven obligados a liquidar reservas con rapidez o a retirar grandes cantidades de depósitos bancarios.
Las dificultades legales y de supervisión
El FSB cita como referencia los mecanismos europeos de Circle, aunque precisa que se trata de disposiciones de contingencia y no de una crisis de liquidez existente. Según la política de reembolsos actualizada en septiembre, Circle emite conjuntamente USDC a través de su entidad francesa para el Espacio Económico Europeo y de su entidad estadounidense para los mercados situados fuera de esa región.
La política permite a Circle France ajustar o aplazar determinadas solicitudes durante un episodio de tensión si las dos entidades no pueden completar el reequilibrio de las reservas. Entre las medidas contempladas figuran límites temporales a los reembolsos solicitados por proveedores europeos de servicios de criptoactivos, aunque se mantendría el derecho de los titulares a recuperar sus fondos a la par. El FSB subraya que estas reglas responden a un modelo jurisdiccional específico y no equivalen al escenario de reembolso abierto entre emisores que analiza en su informe.
La supervisión también se complica porque las transacciones en blockchain son seudónimas. Para los emisores puede resultar difícil determinar dónde están sus tokens y qué entidad debe responder ante una solicitud concreta. Las diferencias entre las leyes nacionales de insolvencia añaden incertidumbre sobre qué autoridad puede intervenir y cómo deben distribuirse las reservas restantes si una entidad entra en dificultades.
El FSB reclama más coordinación internacional
El organismo pide reforzar el intercambio de información entre supervisores y vigilar mejor dónde circulan las stablecoins, en qué jurisdicciones se producen los reembolsos y dónde están depositados los activos de reserva. También plantea evaluar la liquidez disponible en los mercados secundarios y preparar respuestas coordinadas ante una situación de insolvencia o tensión severa.
El FSB reconoce, no obstante, que existen importantes carencias de información. Los proveedores de análisis de blockchain utilizan métodos distintos para medir la actividad de las stablecoins, y no siempre es posible establecer con fiabilidad la ubicación geográfica de los titulares o de las operaciones transfronterizas.
Las propuestas se apoyan en las recomendaciones del FSB de 2023 y no son vinculantes. Su aplicación corresponde a las autoridades nacionales. Además, la evaluación del organismo en 2025 detectó diferencias considerables en la puesta en práctica de sus recomendaciones internacionales, lo que facilita que los emisores estructuren sus operaciones en jurisdicciones con requisitos de supervisión distintos. El informe será trasladado a la reunión del G20, pero el FSB todavía no ha fijado un calendario para establecer procedimientos comunes ante la quiebra de un emisor con actividad en varios países.












