Los ministros de Finanzas del G7 estudian organizar simulaciones de ciberataques a gran escala contra bancos comerciales para comprobar si el sistema financiero puede resistir una crisis digital impulsada por la inteligencia artificial (IA). Los ejercicios recrearían escenarios en los que varios sistemas resultan afectados al mismo tiempo.
Según informa el Financial Times, los planes se analizaron durante la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebrada en Bangkok. El objetivo sería identificar vulnerabilidades antes de que se produzca un ataque real y comprobar si los protocolos de emergencia ofrecen una respuesta suficiente ante una interrupción amplia.
Un test para bancos, supervisores y gobiernos
Las pruebas no se limitarían a medir la capacidad de reacción de cada entidad financiera por separado. También servirían para analizar cómo coordinan su respuesta los bancos, las autoridades supervisoras y los gobiernos cuando un ataque digital se propaga por distintos puntos del sistema.
El G7 quiere examinar, entre otros aspectos, la forma en que las entidades reaccionarían ante ataques capaces de alterar su funcionamiento. Las simulaciones permitirían localizar fallos en los procedimientos de emergencia y evaluar qué medidas podrían evitar que un incidente terminara afectando a una parte amplia del sistema de pagos.
La preocupación se explica por la elevada dependencia tecnológica del sector financiero. Los bancos procesan diariamente grandes volúmenes de pagos y operan sobre infraestructuras digitales interconectadas. Por eso, una interrupción prolongada podría tener efectos que fueran más allá de la entidad inicialmente atacada.
La IA amplía las capacidades de los atacantes
Los ciberataques ya representaban un riesgo conocido para las entidades financieras, pero el desarrollo de la inteligencia artificial añade nuevas vías de ataque. Esta tecnología puede utilizarse para generar intentos de fraude más convincentes y automatizar determinadas fases de una operación maliciosa.
En la práctica, esto puede facilitar que los ataques sean más rápidos y alcancen una mayor escala. El escenario que preocupa a los responsables financieros no es únicamente el de un banco aislado con problemas operativos, sino el de una perturbación simultánea que ponga a prueba los mecanismos de contención del conjunto del sistema.
Los ejercicios previstos pretenden precisamente reproducir ese tipo de situación. La intención es observar cómo se detecta el incidente, cómo se comparte la información entre las instituciones implicadas y si las respuestas diseñadas para emergencias siguen siendo eficaces cuando la disrupción afecta a varios sistemas a la vez.
Una inquietud que también alcanza a Países Bajos
La alerta no se limita a los países del G7. El presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, también ha advertido sobre los riesgos que la inteligencia artificial plantea para el sector financiero.
En Países Bajos, su ministro de Finanzas, Eelco Heinen, ha señalado igualmente la importancia de evaluar la resistencia de las entidades ante este tipo de amenazas. El país cuenta con un sistema de pagos muy digitalizado, de modo que un ataque grave podría repercutir de forma inmediata en empresas y consumidores.
Con las simulaciones, el G7 busca obtener una visión más completa de cómo podría propagarse un ataque digital por las finanzas y de qué puntos débiles presentan los actuales protocolos de emergencia. Por ahora, se trata de planes estudiados por los ministros de Finanzas, no de una prueba ya ejecutada.










