El índice de precios al consumo (IPC) de Estados Unidos concentrará la atención de los mercados esta semana. El dato de septiembre, que se publicará el miércoles, será la primera gran referencia sobre la inflación después de la subida de tipos ejecutada por la Reserva Federal el mes pasado y puede influir en las expectativas sobre la próxima decisión del banco central. Su impacto podría extenderse desde la deuda pública y el dólar hasta Wall Street, las bolsas europeas, el oro y Bitcoin (BTC).
El petróleo añade presión a la inflación
La publicación llega en un momento especialmente sensible. El petróleo se ha encarecido con fuerza en los últimos meses y los hogares estadounidenses ya afrontan un mayor coste del combustible. Los inversores tratarán de determinar si el impacto se limita a la gasolina y al transporte o si las empresas están trasladando también sus mayores costes de producción y distribución a otros bienes y servicios.
En agosto, la inflación general estadounidense repuntó hasta el 3,4%, mientras que la subyacente, que excluye los alimentos y la energía, se situó en el 2,4%. La diferencia entre ambos indicadores da más importancia al nuevo dato: la Fed quiere evitar que un encarecimiento inicialmente ligado a la energía termine convirtiéndose en una presión más persistente sobre los precios.
El banco central elevó en septiembre los tipos de interés en un cuarto de punto porcentual, hasta un intervalo del 3,75% al 4%. Según la Fed, la inflación continuaba siendo demasiado alta, aunque la economía mantenía un ritmo de crecimiento sólido. La próxima reunión de política monetaria está prevista para los días 27 y 28 de octubre, por lo que el IPC será una de las últimas referencias relevantes antes de esa cita.
La reacción de los mercados dependerá de la sorpresa
Un dato de inflación superior a lo esperado podría reforzar la posibilidad de otra subida de tipos. En ese escenario, los rendimientos de la deuda pública estadounidense tenderían a repuntar si los inversores exigieran una mayor remuneración, mientras que el dólar podría fortalecerse. Los bonos ganarían atractivo relativo frente a las acciones y las compañías de crecimiento, cuyas valoraciones son más sensibles al coste del dinero, podrían sufrir una presión adicional.
Una lectura más baja ofrecería cierto alivio al mercado al reducir la urgencia de la Fed para seguir actuando. Sin embargo, la reacción no sería necesariamente uniforme. También será importante comprobar si la moderación de los precios se produce mientras la economía conserva su fortaleza. Ese equilibrio condicionará la interpretación de los inversores y también la respuesta de los activos de riesgo, entre ellos Bitcoin.
El jueves llegará una segunda referencia sobre las presiones inflacionistas: los precios de producción. Este indicador refleja la evolución de los precios para las empresas al inicio de la cadena productiva. En agosto aumentó un 5,4% interanual. Un nuevo incremento elevado podría apuntar a que las compañías todavía deben absorber costes adicionales o trasladarlos a sus clientes.
Resultados empresariales y más datos antes de la reunión
La semana comenzará con una sesión relativamente tranquila. El lunes se celebra el Día de Colón en Estados Unidos y el mercado de deuda pública permanecerá cerrado, lo que privará a los inversores de una referencia importante sobre las expectativas de tipos.
La actividad aumentará el martes con los resultados del tercer trimestre de Citigroup. Las cuentas de la banca ofrecerán indicios sobre la salud financiera de los hogares y las empresas, especialmente en cuestiones como la morosidad, la concesión de crédito y los efectos de unos tipos más altos sobre la economía.
El miércoles, antes de la apertura del mercado, ASML presentará sus resultados trimestrales. Sus cifras serán relevantes para el índice AEX y para la confianza en la inversión mundial en semiconductores e inteligencia artificial. Ese mismo día, a las 14:30, hora peninsular española, la Oficina de Estadísticas Laborales publicará el IPC.
Después de los precios de producción, el presidente de la Fed, Kevin Warsh, conversará el jueves con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva. Sus declaraciones podrían ganar relevancia si los indicadores sorprenden al alza o a la baja. El viernes se conocerán los precios de importación y la producción industrial de Estados Unidos, con los que los mercados cerrarán una semana centrada en una misma cuestión: hasta dónde puede contener la Fed la inflación sin castigar en exceso a la economía y a los mercados.











