El mercado de criptomonedas perdió casi 800.000 millones de dólares de capitalización el 10 de octubre de 2025, en una de las jornadas más violentas de su historia reciente. En apenas 24 horas se liquidaron posiciones apalancadas por más de 19.000 millones de dólares y alrededor de 1,6 millones de operadores quedaron afectados.
La caída comenzó con una oleada de ventas que terminó transformándose en una reacción en cadena. Bitcoin (BTC) retrocedió aproximadamente un 10% y llegó a cotizar brevemente por debajo de los 110.000 dólares. En el resto del mercado, las pérdidas fueron todavía más pronunciadas: muchas criptomonedas alternativas se depreciaron entre un 30% y un 60%.
El apalancamiento convirtió una caída en un desplome
El volumen de liquidaciones refleja hasta qué punto el mercado estaba expuesto a posiciones financiadas con deuda. De los más de 19.000 millones de dólares liquidados, 16.700 millones correspondían a posiciones largas, abiertas con la expectativa de que los precios siguieran subiendo. Las posiciones cortas, que apuestan por una caída, representaron unos 2.500 millones.
Ese desequilibrio fue decisivo. La elevada concentración de apuestas alcistas hizo que un retroceso relativamente limitado activara ventas forzosas. Cuando una posición apalancada deja de cumplir los requisitos de margen, la plataforma la cierra automáticamente. Esas operaciones aumentan la presión vendedora y pueden provocar nuevas liquidaciones, alimentando el mismo movimiento.
La principal causa atribuida al desplome fue el anuncio del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre la posibilidad de imponer aranceles del 100% a los productos chinos. Sin embargo, la cotización de las criptomonedas ya había empezado a bajar horas antes de que se conociera esa noticia. El anuncio actuó, por tanto, como un acelerador de una tensión que ya estaba presente en el mercado.
La caída temporal de USDe agravó las liquidaciones
Los problemas no se limitaron al entorno macroeconómico. En Binance, la criptomoneda estable USDe, emitida por Ethena, llegó a caer temporalmente hasta los 0,65 dólares, mientras que en otras plataformas se mantuvo cerca de un dólar.
La diferencia tuvo consecuencias porque algunos operadores utilizaban USDe como garantía para sus posiciones. Al desplomarse el valor de ese activo en Binance, también se redujo el valor de las garantías depositadas. Según las estimaciones recogidas en la fuente, este episodio pudo generar liquidaciones adicionales de hasta 1.000 millones de dólares.
Al mismo tiempo, la liquidez disponible se agotó. Las órdenes de compra desaparecieron de los libros de órdenes y algunos operadores no pudieron cerrar sus posiciones con la rapidez necesaria. Los sistemas de negociación automatizada amplificaron posteriormente las caídas en otras plataformas, extendiendo el impacto más allá del mercado donde se produjo inicialmente la dislocación de USDe.
El mercado recuperó parte del valor perdido
El ajuste fue tan brusco como rápida fue la recuperación posterior. Desde los mínimos del desplome, la capitalización total del mercado cripto recuperó más de 550.000 millones de dólares en poco tiempo. Esa remontada no borró la magnitud del episodio, pero mostró cómo la falta de liquidez y el apalancamiento pueden distorsionar los precios durante una jornada de ventas forzosas.
El 10 de octubre quedó así marcado por la combinación de tres factores: una fuerte exposición a posiciones alcistas, un shock de incertidumbre relacionado con los aranceles y una dislocación puntual en un activo utilizado como garantía. El resultado fue una pérdida cercana a 800.000 millones de dólares de capitalización y una cadena de liquidaciones que afectó a millones de operadores en cuestión de horas.











