El petróleo vuelve a subir con fuerza después de que Estados Unidos rechazara una propuesta iraní para reabrir el estrecho de Ormuz. El Brent, referencia internacional del crudo, avanzó ayer un 3,87% y hoy suma algo más de otro 2%, en una reacción que vuelve a colocar la inflación y el riesgo geopolítico en el centro de la atención de los mercados.
El Brent recupera parte de la caída de los últimos días
El repunte llega tras cinco jornadas en las que el precio del petróleo había cedido un 10%. Ese descenso se produjo cuando remitieron los temores a una escasez aguda de crudo, especialmente después de que Arabia Saudí reparara un oleoducto alternativo al estrecho de Ormuz.
Con las últimas subidas, aproximadamente la mitad de esa caída ya se ha borrado. La cotización vuelve a acercarse al máximo alcanzado durante la guerra, según la evolución recogida en la fuente, aunque el recorrido dependerá en buena medida de las decisiones que adopten Washington y Teherán en los próximos días.
El estrecho de Ormuz es un punto clave para el transporte de petróleo. La posibilidad de que siga cerrado o de que se produzcan nuevas interrupciones eleva la prima de riesgo incorporada al precio del crudo. En cambio, un acuerdo que garantizara su reapertura podría retirar con rapidez parte de esa presión, según la hipótesis planteada en el análisis de mercado.
Irán ofrece reabrir el estrecho en siete días
La propuesta iraní se formuló durante las conversaciones mantenidas al margen de la Asamblea General de Naciones Unidas, celebrada en Nueva York. Se trató de la primera ronda de negociaciones entre ambos países desde mediados de junio.
Los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner participaron en las conversaciones desde una sala, mientras que el ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, lo hizo desde otra. Mediadores de Catar se desplazaron entre ambas delegaciones para facilitar los contactos.
Un alto cargo iraní declaró a Reuters que Teherán podría reabrir el estrecho en un plazo de siete días si Estados Unidos reducía la presión militar y levantaba el bloqueo sobre los puertos iraníes. El presidente estadounidense, Donald Trump, describió posteriormente el encuentro como “muy bueno” y “muy productivo”.
Sin embargo, Estados Unidos habría rechazado la oferta, según informó la cadena israelí Channel 12. La posición de los negociadores estadounidenses es que Irán no tiene autoridad sobre el estrecho. Trump también descartó la propuesta de paz más amplia planteada por Teherán, al considerar que las exigencias iraníes incluyen concesiones que Washington no puede aceptar.
Un ultimátum que mantiene abierta la tensión
Según Channel 12, Irán ha dado a Estados Unidos una semana para responder a sus condiciones. La agencia estatal IRIB enumeró entre ellas el levantamiento inmediato del bloqueo naval estadounidense, el desbloqueo urgente de los activos iraníes congelados y el final de la guerra “en todos los frentes de resistencia”, expresión con la que Teherán alude también a los grupos armados que respalda en la región, como Hezbolá en Líbano.
El plazo expiraría alrededor del 29 de septiembre. Mientras tanto, los mediadores esperan conocer si Trump mantiene abiertas las conversaciones o decide cambiar de estrategia.
El encarecimiento del crudo añade presión sobre los precios porque la energía repercute en el transporte, la producción y los bienes de consumo. La tensión también se refleja en el mercado de deuda: las rentabilidades a largo plazo suben hacia niveles considerados históricos, en un contexto marcado por la elevada deuda pública estadounidense y unas condiciones financieras más restrictivas.
El desenlace diplomático será determinante para el petróleo. Si las negociaciones continúan, la prima de riesgo podría desaparecer del precio con rapidez. Si aumenta la escalada, el mercado volvería a contemplar la posibilidad de que el crudo alcance de nuevo el máximo registrado el 11 de septiembre.











