El Senado de Estados Unidos votará a las 20:15, hora peninsular española, si permite abrir el debate sobre la Digital Asset Market Clarity Act, conocida como CLARITY Act. La iniciativa necesita 60 votos para superar este trámite y, a pocas horas de la votación, republicanos y demócratas siguen sin cerrar un acuerdo que garantice ese respaldo.
No se trata todavía de la aprobación definitiva de la ley. El voto decidirá si el proceso legislativo puede avanzar y si las negociaciones continúan en el Senado. En caso afirmativo, los senadores aún podrían introducir modificaciones en el texto. Esa circunstancia permite que algunos miembros apoyen la apertura del debate pese a mantener reservas sobre la versión actual.
Republicanos y demócratas mantienen posiciones enfrentadas
Los republicanos presentaron durante el pasado fin de semana una nueva versión de la propuesta, que describieron como su última oferta. El texto incorporaba cambios en varios apartados con el objetivo de acercarse a las demandas demócratas, pero no logró desbloquear las conversaciones.
Los demócratas respondieron el lunes por la noche con una contrapropuesta que tampoco convenció al Partido Republicano. Cynthia Lummis, senadora republicana y una de las principales negociadoras, sostiene que los demócratas apenas han modificado sus posiciones. “Los demócratas no se han movido ni un centímetro”, afirmó, mientras defendía que su partido sí había cedido en prácticamente todos los asuntos relevantes.
Elizabeth Warren ofrece una lectura opuesta. La senadora demócrata considera que la versión más reciente no se ha trabajado conjuntamente con su partido y que los republicanos se han limitado a añadir nuevas formulaciones sin resolver las objeciones planteadas. El desacuerdo deja abierta la posibilidad de que la ley no alcance el umbral necesario para iniciar el debate.
Las stablecoins concentran parte de las objeciones
La falta de apoyos no se limita a la bancada demócrata. Algunos republicanos también mantienen dudas sobre el contenido de la CLARITY Act, especialmente en lo relativo a las stablecoins.
Los bancos estadounidenses temen que las recompensas vinculadas a estos activos digitales puedan atraer depósitos que actualmente permanecen en las entidades financieras. A su juicio, la última versión del proyecto no ofrece garantías suficientes frente a ese riesgo. La Casa Blanca discrepa y publicó el martes cifras destinadas a rebatir esas preocupaciones.
Las previsiones externas tampoco apuntan a un desenlace claro. Beacon Policy Advisors considera que pocos demócratas estarán dispuestos a permitir el avance del proyecto sin nuevas concesiones. Jaret Seiberg, de TD Cowen, calcula en un 60% la probabilidad de que la votación fracase.
Una derrota complicaría la regulación federal del sector
La industria de las criptomonedas está presionando para que el Senado mantenga vivo el proceso. Varias organizaciones de defensa del sector afirmaron en un comunicado conjunto que un voto favorable resulta “crucial” porque permitiría seguir negociando.
Según CoinDesk, un rechazo en esta votación probablemente impediría que la CLARITY Act se aprobara durante la actual legislatura del Congreso. El fracaso supondría otro retraso en el intento, prolongado durante años, de establecer un marco federal claro para el mercado estadounidense de criptoactivos.
Mientras tanto, los reguladores pueden continuar avanzando mediante sus propias normas. Patrick Witt, asesor de la Casa Blanca en materia de criptomonedas, señaló el lunes que la Securities and Exchange Commission (SEC) y la Commodity Futures Trading Commission (CFTC) ya preparan planes de amplio alcance. Sin embargo, esas iniciativas no sustituyen por completo a una ley aprobada por el Congreso.
El presidente de la SEC, Paul Atkins, ha defendido en varias ocasiones que la regulación necesita respaldo legislativo para ser duradera. Además, la CFTC no dispone de competencias clave para supervisar directamente el mercado al contado de activos como Bitcoin (BTC) y Ethereum (ETH). Hasta el último momento aún puede surgir un acuerdo, pero sin nuevas concesiones la CLARITY Act afronta una primera votación decisiva con el resultado en el aire.











