El S&P 500 cotiza apenas un 0,2% por debajo de su máximo histórico, pero esa fortaleza apenas refleja la situación de una mayoría de sus componentes. Alrededor del 84% de las empresas del índice se encuentra al menos un 10% por debajo de sus propios récords, mientras que el 41% acumula una distancia superior al 30% y el 17% ha perdido más de la mitad de su valor desde máximos.
Un índice cerca del récord con una mayoría en retroceso
La divergencia pone de manifiesto hasta qué punto el comportamiento del índice está concentrado en un grupo reducido de compañías. El S&P 500 asigna un peso mayor a las empresas con más capitalización bursátil, de modo que las subidas de los gigantes tecnológicos pueden compensar las caídas de muchas otras cotizadas.
Nvidia, Apple y Microsoft representan juntas alrededor de una quinta parte del índice. Si sus acciones mantienen la tendencia alcista, el S&P 500 puede acercarse a nuevos máximos aunque cientos de valores estén atravesando correcciones importantes.
Los datos fueron difundidos por The Kobeissi Letter, que señaló que el 84% de los valores del índice cotiza al menos un 10% por debajo de su máximo histórico. La amplitud del retroceso contrasta con la lectura que ofrece el nivel agregado del S&P 500, sostenido por el peso de sus mayores integrantes.
Inmobiliarias, materiales y utilities concentran la debilidad
Los sectores más castigados son aquellos con mayor sensibilidad a los tipos de interés elevados. Según los datos citados, el 97% de las empresas inmobiliarias se encuentra al menos un 10% por debajo de sus máximos. En materiales, la proporción alcanza el 96%, mientras que en servicios públicos llega al 94% y en consumo al 92%.
Este comportamiento coincide con el repunte de los tipos de interés a largo plazo en Estados Unidos, que han alcanzado su nivel más alto en 24 años, según la información de referencia. Un coste de financiación más elevado suele pesar especialmente sobre sectores cuya valoración depende en mayor medida de los flujos de caja futuros o del endeudamiento.
La comparación sectorial también muestra que la debilidad no está repartida de forma homogénea entre las empresas del índice. El retroceso afecta con mayor intensidad a determinados grupos, mientras que los valores de mayor tamaño y ligados a la inversión en inteligencia artificial han contribuido a mantener elevado el nivel general del mercado.
La inversión en inteligencia artificial sostiene la parte alta
Kevin Gordon, estratega de Schwab, atribuye buena parte de la resistencia actual del S&P 500 a las compañías beneficiadas por el ciclo de inversión en inteligencia artificial. Desde principios de agosto, los valores del índice han registrado una caída media aproximada del 14% entre sus respectivos máximos y mínimos, aunque el índice agregado ha conservado su fortaleza.
Un índice de Goldman Sachs que excluye a las principales empresas favorecidas por la inteligencia artificial avanzó un 6,7% en los últimos seis meses, frente al 18,3% del S&P 500 completo. La diferencia refuerza la idea de que una parte significativa de las ganancias se concentra en las mayores compañías tecnológicas.
Por eso, los próximos resultados trimestrales tendrán un papel relevante. Si las grandes tecnológicas mantienen sus planes de inversión y aceleran el crecimiento de sus beneficios, el índice podría conservar su resistencia. En cambio, cualquier recorte en los planes de inversión de una o varias de las compañías de mayor capitalización haría más visible la concentración que sostiene las subidas actuales.











