El mercado de futuros atribuye ya alrededor de un 75% de probabilidad a que la Reserva Federal de Estados Unidos vuelva a subir los tipos antes de que termine el año. El escenario amenaza con presionar a numerosos activos, pero los estrategas de Barclays y Yardeni Research identifican tres áreas que podrían mostrar una mayor resistencia: energía, materias primas y tecnología.
Energía y materias primas mantienen el impulso
La energía parte con una ventaja histórica. Según los estrategas de Barclays, el sector suele comportarse mejor que otros cuando la Fed eleva los tipos durante la fase avanzada del ciclo económico. Su evolución reciente encaja con ese patrón: el Energy Select Sector SPDR ETF acumula una subida superior al 40% este año, respaldado por compañías como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips.
Las materias primas también han conservado una notable fortaleza. Freeport McMoRan, productor de cobre, se ha revalorizado más de un 50% en el conjunto del año y ha alcanzado recientemente un máximo histórico. JC O’Hara, analista técnico de Roth, no observa por ahora señales claras de agotamiento. Su diagnóstico abarca no solo los metales, sino también los productos agrícolas y otras materias primas.
Ed Yardeni, de Yardeni Research, pone el foco igualmente en la solidez de los precios del oro y el cobre. En su análisis, si la Reserva Federal sube de nuevo los tipos mientras las materias primas continúan caras, los productores podrían mantener su atractivo. Se trata, en todo caso, de una lectura de mercado, no de una garantía sobre su comportamiento futuro.
La tecnología desafía la lógica habitual de los tipos altos
La tecnología representa el caso menos evidente. En condiciones normales, unos tipos más elevados perjudican a las empresas de crecimiento porque reducen el valor presente de los beneficios que esperan obtener en el futuro. Pese a ello, Yardeni considera que el pesimismo de los inversores hacia el sector tecnológico, y especialmente hacia la inteligencia artificial, puede haber ido demasiado lejos.
Los fabricantes de semiconductores Micron, Marvell Technology y SK Hynix han registrado fuertes avances gracias a la demanda de infraestructura asociada a la inteligencia artificial. El repunte también ha alimentado el temor a que las valoraciones hayan alcanzado niveles excesivos. Sin embargo, los datos que cita Yardeni ofrecen otra perspectiva: el sector tecnológico cotiza a unas 21 veces el beneficio esperado, mientras los analistas prevén un crecimiento de los beneficios cercano al 42%.
El analista resume esa divergencia señalando que las previsiones de crecimiento siguen aumentando, al mismo tiempo que los inversores reducen las valoraciones. Desde su punto de vista, la reciente presión vendedora sobre las acciones relacionadas con la inteligencia artificial podría representar una oportunidad dentro de su análisis, más que el final del rally.
Finanzas, inmobiliario y consumo afrontan más presión
Barclays sitúa en el lado más vulnerable a las entidades financieras y a las compañías que dependen en mayor medida del gasto de los consumidores. Un endurecimiento adicional de las condiciones financieras podría afectar a ambos grupos. El inmobiliario, las utilities y los fabricantes de bienes de consumo básico también podrían verse presionados.
Estos sectores suelen atraer a los inversores por sus dividendos. Cuando la subida de los tipos hace más interesantes los bonos, esa ventaja relativa se reduce. En sanidad, las opiniones están divididas: Barclays advierte de riesgos tras el avance bursátil acumulado este año, mientras Yardeni aprecia posibles oportunidades vinculadas a la mejora del crecimiento de los beneficios y a los nuevos avances en medicamentos.
La reacción del mercado dependerá en buena medida del mensaje del presidente de la Fed, Kevin Warsh, durante Jackson Hole. Si deja abierta de forma clara la posibilidad de otra subida, la atención podría concentrarse en las empresas capaces de mantener su rentabilidad en un entorno de financiación más caro.











