Solana ha multiplicado su actividad y ha mejorado de forma notable la estabilidad de su red, pero Fidelity Digital Assets identifica un problema que sigue pesando sobre su modelo económico: la emisión de nuevos SOL supera ampliamente los ingresos que generan las comisiones pagadas por los usuarios.
La filial de criptoactivos de Fidelity Investments recoge en un informe que el volumen de monedas estables operado en Solana pasó de unos 3.000 millones a aproximadamente 12.500 millones de dólares en un año. La red procesó además una media cercana a los 45 millones de transacciones diarias, frente a los 1,2 millones registrados por Ethereum (ETH).
En ese mismo periodo, Solana movió 5,6 billones de dólares en SOL y monedas estables. La cifra supera en más de tres veces el volumen procesado por la plataforma de pagos PayPal durante 2024.
Una red más estable tras los fallos de sus primeros años
El crecimiento llega después de una etapa marcada por las interrupciones. Según Fidelity, Solana sufrió tres grandes caídas en 2022 y otra en 2023. La última tuvo lugar el 6 de febrero de 2024, cuando un fallo de software impidió completar bloques durante casi cinco horas.
Desde entonces, la red acumula unos 986 días sin una interrupción generalizada, según los datos recogidos en la fuente. Solana Compass atribuye esta mejora a filtros más eficaces contra el tráfico no deseado y a Firedancer, una segunda implementación del software de la red desarrollada de forma independiente por Jump Crypto y operativa desde finales de 2025.
La existencia de dos implementaciones reduce el riesgo de que un único error paralice todo el sistema. Antes, prácticamente todos los validadores utilizaban el mismo software. Si esa versión fallaba, el problema podía extenderse a toda la red.
La emisión aporta la mayor parte de las recompensas
A diferencia de Bitcoin (BTC), Solana no tiene un límite máximo de monedas. La red emite nuevos SOL para remunerar a los validadores, que verifican las transacciones. La oferta inicial era de 500 millones de SOL y ahora ronda los 600 millones.
Los titulares también pueden recibir parte de esas recompensas mediante staking: bloquean sus monedas o las delegan en un validador para contribuir a la seguridad de la red. Alrededor del 70% de los SOL están comprometidos de esta forma.
Fidelity distingue entre las dos fuentes de esas recompensas. Por un lado están las comisiones, que constituyen ingresos pagados directamente por los usuarios. Por otro, los nuevos SOL emitidos por el protocolo, cuyo coste recae sobre todos los tenedores porque reduce la proporción que cada moneda representa sobre la oferta total.
Durante un año, los usuarios pagaron unos 1.000 millones de dólares en comisiones, mientras que la red emitió nuevos SOL por un valor aproximado de 4.500 millones. Más del 80% de las recompensas procedió así de la emisión de monedas.
Quienes participan en el staking mantienen aproximadamente su proporción dentro de la oferta gracias a las nuevas unidades que reciben. Los inversores que simplemente conservan sus SOL ven diluida esa participación con el tiempo. El desequilibrio se acentuó en 2024, cuando los validadores aprobaron, con el 77,7% de los votos, quedarse con la totalidad de las comisiones de prioridad, en lugar de destruir la mitad.
Los validadores aceleran la reducción de la inflación
Según Solana Compass, actualmente se destruyen unos 650 SOL al día, frente a los aproximadamente 60.000 que se emiten. La presión inflacionista, no obstante, podría moderarse antes de lo previsto.
A finales de agosto, más de dos tercios de los validadores que participaron en una votación respaldaron acelerar la reducción de la inflación. La tasa ronda ahora el 3,8% y disminuye un 15% cada año. El nuevo mecanismo elevará esa reducción anual al 30% y permitiría alcanzar una tasa mínima del 1,5% hacia 2029, en vez de 2032.
La medida supondría emitir unos 18,9 millones de SOL menos en seis años, cerca del 3% de las monedas actualmente en circulación. La propuesta aún debe incorporarse al software de la red. Otra iniciativa, destinada a recuperar la quema de una parte importante de las comisiones, no obtuvo el apoyo necesario.
Para Fidelity, la cuestión decisiva sigue siendo el origen de los ingresos futuros de Solana. La actividad y las comisiones han caído con fuerza desde el auge de las criptomonedas meme. Por eso, quienes valoran SOL a partir de los flujos de caja de la red aún deben determinar si existirán fuentes de ingresos sostenibles una vez superado el máximo de esa actividad, alcanzado en 2024.










